El Senado realizará este viernes su sesión preparatoria, donde el oficialismo y la oposición no kirchnerista esperan ratificar a las autoridades votadas el 13 de diciembre pasado, cuando un conglomerado de 39 legisladores dejó de lado las pretensiones cristinistas como primera minoría y repartió cargos y la integración de las comisiones.
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A más de dos meses de aquella jornada, el escenario en la Cámara alta se presenta más turbio por la disputa de la Casa Rosada con gobernadores y varios desaciertos oficialistas sobre el trabajo legislativo, lo que deja algunas dudas para un encuentro que fue citado a partir de las 10 de la mañana.
“Sucedieron varias cosas desde diciembre, con temas que tendrían que haber salido y se trabaron. Si a eso le sumamos el fracaso de la Ley Ómnibus en Diputados, las acusaciones contra los bloques dialoguistas y la pelea con los gobernadores, al menos sería prudente y estaría encima de la sesión preparatoria de este viernes”, reconoció a Infobae un legislador opositor anti K.
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Por caso, después del 13 de diciembre último, el primer escollo fue el dictamen de minoría que empujó Mónica Silva (Juntos Somos Río Negro) que dejó en un virtual empate la discusión sobre la Boleta Única de Papel. La iniciativa ya contaba con la aprobación de Diputados y estaba a un paso de convertirse en ley. Aún no ocurrió.
La senadora Mónica Silva (Juntos Somos Río Negro)
Tras ello, el Frente de Todos, que comanda el formoseño José Mayans, inició una secuencia de pedidos de sesiones especiales para que la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, convoque al recinto para debatir el mega Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que desregula la economía.
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La oposición no kirchnerista se reunió con Villarruel y le sugirió que no convocara a la sesión solicitada por el cristinismo y no forzar a los sectores “dialoguistas” a no dar quórum. La presidenta de la Cámara alta aceptó y tuvo que pagar el costo político en las últimas tres semanas.
Mientras comenzaba la seguidilla de solicitudes de sesiones especiales desde el Frente de Todos -con internas y quejas por la forma de conducción de Mayans-, el oficialismo de La Libertad Avanza apuró la ley que mejora la lucha contra el lavado de activos, que había sido enviada por el Gobierno anterior, votada en Diputados y luego planchada por el propio cristinismo en el Senado.
Tras realizarse un plenario de comisiones de carácter informativo con autoridades de la Unidad de Información Financiera y, ante la evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el Gobierno se metió de lleno en la discusión del proyecto y llamó a legisladores para que acompañaran el texto.
Las objeciones de la oposición no kirchnerista eran simples, pero obligaban a devolver la iniciativa en segunda revisión de Diputados. Como el tiempo apremiaba por el encuentro con el GAFI, la Casa Rosada se comprometió a realizar las modificaciones a la hora de reglamentar la ley.
El jefe del kirchnerismo en la Cámara alta, José Mayans
Para que todo esto ocurriera, el Gobierno tenía que prorrogar las sesiones extraordinarias, que finalizaron el jueves pasado. De hecho, el objetivo inicial era la preparatoria de este viernes y otra especial para sancionar el proyecto. No obstante, el Ejecutivo no lo hizo y sólo habrá un encuentro en el recinto. Y lavado saldría por DNU.
“No se entiende. O nos mintieron deliberadamente en las comisiones o están haciendo las cosas muy mal”, señaló la semana pasada un experimentado legislador de la oposición no kirchnerista a Infobae. Y agregó: “¿Va a ser lo mismo para el GAFI, en cuanto a la estabilidad jurídica, un DNU que una ley con consenso de varias fuerzas? Casi que tenían la ley en sus manos y esto podría tener consecuencias en la ‘Casa’”.
A pesar del escenario y de las acciones a favor de sostener un entendimiento que la Casa Rosada lesiona cada vez más, desde el oficialismo manifestaron a este medio que los acuerdos para la sesión preparatoria son seguidos de cerca por Villarruel y que en la preparatoria no habrá problemas para ratificar a las autoridades.
Durante la sesión, el kirchnerismo buscará denostar a la titular de la Cámara alta por no haber convocado para debatir el rechazo al DNU e intentará recuperar el terreno perdido el 13 de diciembre pasado. No definirán los libertarios, sino la oposición no cristinista a la que Javier Milei atacó casi de manera constante desde que inició su gestión.

