Y justamente en estos nombres hay un dejo de contradicción. ¿Boca pensaba realmente en seguir con Fabra de lateral? Ya había traído a Saracchi y para este mercado incorporó a Blanco, que llegó del Elche. Sumando nada menos que tres laterales izquierdos: con torneo, Copa Argentina y Sudamericana por delante, muy posiblemente todos saldrán a la cancha, pero claramente las adquisiciones por algo se hicieron.
Siempre se dijo y se vio que Fabra puede ser muy punzante y peligroso en ataque, hasta para patear penales (recordar una definición con Nacional de Montevideo), aunque su déficit es la marca, muchas veces incluso con errores de retroceso. Ese es el combo del colombiano, que atraviesa la compleja situación de silbidos en su propia Bombonera, como le sucede a Pol. Ahora se viene River, que intenta atacar por todos lados. ¿Martínez pensará en ponerlo por su experiencia? ¿O será el turno de Saracchi (ex Núñez) o del debut en un Súper para Blanco? Lo que está claro es que Fabra corre de atrás más allá de Riquelme. Es el extraño caso Fabra.
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