El índice que difundió el Indec este miércoles mostró una leve desaceleración respecto del índice de diciembre, que trepó al 25,5%.
El sector de mayor aumento en el mes fue Bienes y servicios, con el 44,4%, por la suba de los artículos de cuidado personal.
Le siguieron Transporte con el 26,3%, a raíz de las subas en transporte público y el arrastre del aumento de combustibles y Comunicación con el 25,1%, por la suba en servicios telefónicos y de internet. En cuanto a Alimentos y bebidas no alcohólicas, la suba fue del 20,4%.
Los analistas consultados por el Banco Central en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) estimaron que la inflación de enero iba a ser menor al 22,9% y prevén una baja sostenida hasta julio, donde la inflación sería de 7,9%. En junio volvería a ser de un dígito (8,6%).
Respecto a si la desaceleración del ritmo inflacionario es una tendencia sostenible a lo largo del año, los economistas explican que el ciclo depende de si se concreta o se descarta un nuevo salto devaluatorio. Para Federico Zirulnik economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) “hay márgen para que la desaceleración continúe siempre y cuando no se devalúe” indicó a LPO este economista que destacó que la licuación salarial funciona como ancla para contener los precios “Las negociaciones paritarias vienen corriendo bastante por detrás de ese número, lo que ayuda a disminuir la suba de precios” precisó Zirulnik.
Igualmente, según este economista, la devaluación que provocaría un nuevo fogonazo inflacionario, esta a la vuelta de la esquina “Difícil pensar que no va a haber una nueva devaluación con una inflación tan alta. En algún momento volverán las presiones sobre el tipo de cambio, y no veo a este gobierno usando dólares para sostenerlo” subrayó Zirulnik.
Fuente: https://www.lapoliticaonline.com

