Caputo no escatimó en críticas, atribuyendo el fracaso de la ley a intereses corruptos que operan en distintos niveles de la administración pública. “Todo es un curro en este país, vamos a ser claros”, declaró, en una entrevista con La Nación +, sugiriendo que la corrupción permea tanto en el ámbito empresarial como en el político. Afirmó que la Ley Ómnibus tenía como objetivo combatir estas prácticas, aunque lamentablemente no logró superar los obstáculos.
El ministro también señaló la falta de habilidad negociadora por parte de las provincias, quienes subestimaron su verdadero poder en las discusiones sobre el presupuesto. Según Caputo, algunos gobernadores asumieron que el gobierno central no podría cumplir con sus compromisos fiscales sin la aprobación de la Ley ómnibus. Sin embargo, el ministro aseguró tener un plan alternativo para alcanzar el equilibrio fiscal, incluso sin esta norma.
“Las provincias hicieron una mala evaluación de su poder de negociación”, afirmó Caputo. “Pensaban que tenían mucho más poder del que realmente tenían”.
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