Impuesto PAIS para recomponer jubilaciones, tercera vía de debate

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Las necesidades fiscales del Gobierno no necesitan explicación. Más allá del objetivo extremo que se fijó Javier Milei de llegar al déficit cero en un año, la Argentina no puede seguir echando bajo la alfombra del BCRA el problema de que su gasto público no es sustentable. Lo que no se termina de comprender es cómo, dentro del debate de la denominada ley ómnibus, los desacuerdos políticos dejan en pie a la peor herramienta de todas, que es la licuación. Si la inflación ya es de por si un impuesto perverso, dejar sin alguna barrera de defensa a quienes lo padecen es una mala solución.

Los primeros en probar este remedio fueron los ahorristas. Dejar la tasa de interés que remunera a los depósitos en pesos en términos tan negativos como ruta para reducir los pasivos del BCRA está generando una evaporación de pesos nunca vista. La devaluación, por su lado, se interpuso como un dique para que bloqueó los caminos de fuga. En primer lugar, porque disparó ajustes de precios relativos que obligaron a usar ahorros para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Y en segundo lugar, al poner otro piso a las divisas, la demanda para dolarizar carteras no desapareció, pero perdió la fuerza de aquellos días de pánico, cuando pagar en octubre $ 1200 por un billete verde era casi natural.

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Los que no tienen la capacidad financiera de refugiarse en otros activos, como un fondo común, un Cedear o una cuenta que remunere saldos, hoy son los que sufren, en primera persona, la caída del consumo.

La otra licuación dolorosa que quienes tienen capacidad de gestión deberían evitar, es la de las jubilaciones. Las diferencias que hubo en el Congreso con la fórmula que propuso el Ejecutivo hicieron que el tema fuera directamente quitado de la agenda. Y en este momento no hay nadie discutiendo alguna alternativa superadora de ajuste.

La Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) demostró que la peor opción es dejar en pie la fórmula vigente, o sea la que se aplicó durante la gestión de Alberto Fernández. Esa cuenta solo fue compensada para quienes cobraban haberes bajos, a través de bonos. Pero para el resto de los jubilados no fue buena. Si se hubiese aplicado en 2023 la fórmula que promueven los libertarios, en lugar de resignar 32% hubieran perdido 22%.

El 70% del Impuesto PAIS hoy va a la ANSeS. El Ejecutivo quiere retener el 100%. Sería saludable que haya un consenso, aunque sea posterior a la ley, que visibilice la preocupación de la política por mejorar la situación de las jubilaciones.

Fuente: https://www.cronista.com/