El retorno de la Nomeklatura norteamericana

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El presidente Joe Biden y el ex presidente Donald Trump (Foto AP) AP

Tanto en política interna como por los complejos desafíos geopolíticos que afronta, Estados Unidos vive épocas muy dinámicas. Pareciera que los “viejos” rivales siguen consolidándose hacia las elecciones de noviembre de 2024. Joe Biden se ve favorecido por una economía en alza (3,1 % anual), con aumentos de exportaciones y de inversión pública; pese a ello, no mejorar su popularidad frente a los electores. Aunque retrocede la inflación y se crearon 2,7 millones de empleos durante el último año, una enorme mayoría sigue preocupada por su futuro, que se expresa en una importante desaprobación de la gestión gubernamental.

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Con Donald Trump (77 años) ganando las internas y constituyéndose prácticamente en el candidato republicano para enfrentar a Biden (81 años), resulta interesante analizar cuáles van a ser sus estrategias de campaña, sean internas o internacionales. Ambos han hecho de la reindustrialización de EEUU una política común, pero hay grandes diferencias en cuanto a la inmigración ilegal, debate que se ha extendido a los gobernadores estaduales. Es visible que Trump será más proteccionista y generará aranceles de importación más altos, pasado de los actuales 3,4% promedio a un 10%. No se trata de una guerra comercial estrictamente, pero producirá recelos hasta entre sus propios amigos (Japón y Europa) y afectará aún más a la Organización Mundial de Comercio (OMC), que ha perdido autoridad para imponer reglas globales. Esa medida aumentará los precios de los productos importados, facilitando su reemplazo por producción local, aunque habrá excepciones (tal vez con México) o incrementos aún mayores para ciertos productos chinos; China seguirá estando en la mira principal de la guerra comercial. A nivel impositivo Trump tiene una política más reduccionista que Biden, tanto a nivel personal como empresario; es decir una política para favorecer consumo, inversión y multiplicación económica. Las energías verdes (solar y eólica) pueden perder el foco de la atención central que le impusieron los demócratas; recuérdese la enorme inversión estatal de USD 370.000 M (Ley IRA de 2022) para subsidiar las energías limpias, probablemente la mayor iniciativa de Biden. Trump irá por reducir esto (sin cortarlo) y seguirá apostando a mantenerse competitivo con el “shale gas & oil”, más barato que aquellos.

Política exterior

Históricamente, las diferencias de política exterior entre demócratas y republicanos eran pequeñas; había “políticas de estado”, las que actualmente se han reducido a pocos temas: reindustrialización y conflicto con China. Por ello, la mera posibilidad que haya un cambio de administración en el país más poderoso del mundo, es decir que Trump asuma nuevamente la presidencia de EEUU, está teniendo influencia en las decisiones de países de todo el mundo, que están recalculando las consecuencias de los cambios geopolíticos posibles, en orden a prever medidas anticipatorias para beneficiarse o preparándose para minimizar problemas.

Rusia

Como es público, Trump ha prometido poner fin a la guerra en Ucrania para concentrar sus energías y el presupuesto, en la confrontación con China. En consecuencia, la guerra continuará porque Putin esperará hasta que se defina la compulsa electoral, dado que, si gana Trump, espera lograr condiciones geopolíticas más ventajosas para Rusia en las negociaciones de paz. La crítica situación militar ucraniana depende totalmente de la “ayuda” norteamericana, que ya ha disminuido drásticamente en los últimos meses. Para ese entonces, se verá si Zelensky sigue a cargo del gobierno de Ucrania o nó.

Europa

La posibilidad de que vuelva Trump pone nerviosos a los globalistas de la UE, particularmente al gobierno alemán “semáforo” (rojo por socialdemocracia, amarillo por los liberales y verde por Los Verdes), muy criticado internamente por su sumisión a Biden, que les trajo desindustrialización, pérdida de competitividad, e inmigración descontrolada. La presencia de Trump obligaría a Europa a asumir los costos de una defensa independiente del paragua protector de los EEUU. Es obvio preguntarse por qué la UE, que tiene tres veces la población de Rusia y un PIB nueve veces mayor, tiene que seguir dependiendo de Washington para su defensa; más aún cuando Rusia nunca estuvo en condiciones reales de poner en peligro la seguridad integral del bloque. Queda claro que la avanzada de los demócratas sobre Ucrania fue una maniobra estratégica para debilitar a Rusia, pero contraria a los intereses europeos. En eso Trump siempre estuvo en desacuerdo, ya que compartía la mirada de Kissinger que proponía el acercamiento con Rusia para aislar a China.

Cambio climático

Una COP28 fantasiosa anunció un acuerdo para la “transición hacia los combustibles fósiles”, pero la realidad muestra lo contrario: los grandes productores y consumidores de petróleo, gas y carbón están aumentando (no reduciendo) el uso de combustibles fósiles, y siguen invirtiendo en nuevos proyectos. EEUU es hoy el mayor productor de petróleo del mundo, con producciones records en 2023. La economía de India, tercer mayor emisor de GEI (gases de efecto invernadero), crece apoyada en el uso de carbón (70% del total energético). China, pese a ser el primer productor de energía “verde”, utiliza enormes cantidades de carbón; en 2023 instaló más paneles solares que EEUU, pero simultáneamente construye seis veces más nuevas usinas eléctricas a carbón, que el todo el resto del mundo sumado.

Comercio internacional

Un segundo mandato de Trump promete un nuevo “desorden” comercial mundial. Recordemos que Trump en 2017 se retiró del acuerdo comercial Trans-Pacífico; luego paralizó un potencial acuerdo comercial con Europa. El Ejecutivo en EEUU tiene la autoridad unilateral que la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 le otorga para imponer aranceles y otras medidas proteccionistas; gran tema de campaña para Trump, que piensa ejercer el “ojo por ojo”, o “arancel por arancel” con todos los países. El reciente “Pacto para la Prosperidad del Indo Pacífico” de Biden quedaría en letra muerta.

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No es casualidad que actualmente haya enormes manifestaciones de protestas de todos los agricultores europeos: Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Austria, Polonia, son los más fuertes. Casi todos exigen mejores precios, más proteccionismo, menos ahogo financiero, más subvenciones: soberanismo alimentario nacional más capitalismo productivo. Lo motivan varios factores: la concentración empresarial del campo, sostenida por el capital financiero, expulsa a las pymes agrícolas. La enorme diferencia de precios entre lo que recibe el productor y los valores pagados por el consumidor, para beneficio de las grandes cadenas de supermercados. Las exageradas exigencias a las que son sometidos por las regulaciones ambientales de Bruselas. El alto costo energético motivado también por dichas regulaciones que se contradice con la mayor a contaminación que producen las prolongadas logísticas de traslado de productos importados y la competencia desleal.

China es el “adversario central” de cualquier medida comercial proteccionista de EEUU. Trump sería de la idea de “eliminar la dependencia de China en todas las áreas críticas”, incluidas la electrónica, el acero y los productos farmacéuticos, independientemente de lo que hagan otros países con China

Migraciones

Trump quiere “cerrar la frontera” con México, dando un fuerte combate a la inmigración ilegal masiva. Los republicanos han bloqueado en el Congreso toda ayuda económica a Ucrania e Israel hasta que los demócratas tomen medidas efectivas para frenar el ingreso DIARIO de más de 10.000 centroamericanos y otros extranjeros, desde México a los EEUU. El tema es de tal gravedad que el gobierno estadual de Texas, apoyado por otros 25 estados, decidió unilateralmente tomar el control de la frontera y su Guardia Nacional está cercando partes de la frontera, a lo largo del río Bravo, desoyendo órdenes de Washington, que ha denunciado judicialmente a Texas. Aunque la Corte Suprema le dio la razón al gobierno federal, el enfrentamiento prosigue. Obviamente, Trump apoya abiertamente al gobernador Abbott. El conflicto migratorio masivo, es una tendencia en todo Occidente, con claras posiciones opuestas: los globalistas, alentándola y los soberanistas, restringiéndolas. Toda una pesadilla para México si las corrientes inmigratorias del Sur quedaran varadas en su territorio; pero la afinidad de López Obrador y Trump puede generar ideas alternativas.

Israel y Gaza

Demócratas y republicanos apoyan claramente a Israel. Pero el accionar militar israelí, arrasando Gaza y matando a más de 20.000 civiles palestinos, le ha traído una mala imagen global hasta con una intervención de la Corte Penal Internacional. El gobierno de Netanyahu es fuertemente criticado internamente por no haber negociado la libertad de los rehenes del grupo terrorista Hamas. Los demócratas han perdido el control sobre las decisiones soberanas del gobierno de Tel Aviv. Blinken fracasó en todos sus intentos. Es probable que Netanyahu también esté esperando un gobierno más fuerte en Washington, que le garantice que cualquier acuerdo al que finalmente se llegue pueda tener alguna garantía de cumplimiento efectivo.

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El Mundo Árabe se ha despertado y busca sus propios intereses. El problema palestino ha tocado la psiquis árabe y se les hace difícil seguir mirando hipócritamente al costado. Habiendo entendido que en estos tiempos EEUU puede influir mucho, pero ya no puede imponer soluciones, el prestigio de Arabia Saudita se está poniendo en juego y pese a sus múltiples tratos (no oficiales) con Israel, parece decidido a impulsar un plan de paz, “justo y duradero”, con un Estado palestino incluido, pero libre de agresores a Israel. Necesariamente eso incluye buscar soluciones para los múltiples conflictos e intereses de varios actores importantes en toda la región. El más difícil de todos es el liderazgo de Irán; pero las negociaciones se facilitarían con la ayuda de Rusia y China. Biden se opone totalmente a ello. La posición de Trump aún no está clara, ya que, si bien su visión es muy favorable a Israel, una posición extremista de Israel se contrapone con los intereses norteamericanos de mantener buenas relaciones y apoyos en el mundo árabe, necesarias para lograr posiciones equilibradas en Medio Oriente, ya que una inestabilidad permanente puede jugarle en contra y empujar a los árabes a los brazos de China. Como dijo el príncipe Mohammed bin Salman, los EEUU deben “abordar la enfermedad y no el síntoma como lo están haciendo ahora”. El acercamiento entre Irán y Arabia Saudita, mediado por China y la incorporación de Irán, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto a los BRICS pusieron a los estrategas estadounidenses en modo de alerta total.

De la Argentina de Milei poco puede decirse, pues mantiene una inentendible posición ideológica dogmática y sin límites con EEUU e Israel. Su probable visita a Jerusalén y el armado de una reunión continental suramericana para apoyar a Zelensky, revela que sus intereses e ideas personales predominan sobre los intereses nacionales, que requieren prudencia, sensatez, profesionalismo y pensamiento estratégico, que hasta ahora no ha mostrado.

Fuente: https://www.infobae.com/tag/policiales