🦖 En el marco de una reciente investigación paleontológica, científicos del CONICET identificaron evidencias de enfermedades en tres especies de dinosaurios abelisáuridos que vivieron en la Patagonia a fines del periodo Cretácico.
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Las especies datan aproximadamente entre 90 y 70 millones de años atrás. Foto: Gentileza Conicet
Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet)a fines del periodo Cretácico, aproximadamenteatrás, en una investigación que sugiere “posibles conexiones entre el estudio de organismos extintos” y enfermedades actuales, informó este miércoles el organismo.”Este trabajo no solo expande nuestro conocimiento sobre la salud de los dinosaurios, sino que también destaca la presencia de enfermedades que persisten en la actualidad”, sostuvo el primer autor del estudio,, investigador del Museo Municipal Ernesto Bachmann de Neuquén, quien participó en el marco de una beca posdoctoral del Conicet.En este sentido, el estudio que fue publicado en la revista BMC Ecology and Evolution, sugiereLas evidencias de enfermedades se observaron en tres especies (Elemgasem nubilus, Aucasaurus garridoi y Quilmesaurus curriei) de dinosaurios abelisáuridos,, con huesos del cráneo con ornamentaciones, extremidades anteriores muy reducidas y un esqueleto axial rígido.Tras realizar tres tipos de estudios con análisis microscópico de la estructura externa de los huesos, otro histológico para examinar cambios microscópicos y finalmente tomografías,El Aucasaurus presentaba, se diagnostic|ó espondiloartropatía o espondiloartritis, una enfermedad que provoca la fusión de vértebras y la consiguiente inflamación, y el Quilmesaurus mostró signos de una patología que no pudo ser determinada., lo que permitió establecer la base de datos más completa hasta la fecha para este grupo de animales extintos.Uno de los resultados “más importantes” fue poder establecer, a partir del análisis estadístico, correlaciones entre algunas enfermedades y el estilo de vida de estos depredadores activos en el pasado, sostuvieron desde el Conicet en un comunicado.Entre otros resultados,como los tiranosáuridos, presentaban marcas de mordiscos con infecciones, lo que hace suponer que estos depredadores poseían una conducta social intraespecífica muy agresiva” y “en los alosáuridos, la elevada presencia de fracturas en los huesos de las extremidades posteriores indicaría un estilo de vida activo”.”Es un trabajo muy interesante ya que reúne especialidades de diferentes investigadores e intenta descubrir un poco las marcas que dejan en el esqueleto los comportamientos de los dinosaurios”, dijoy otro de los autores del estudio.El equipo de investigación, que también contó con la participación de Ignacio Cerda, investigador del Conicet en el Instituto de Investigación en Paleontología y Biología (IIPG), y Filippo Bertozzo, del Royal Belgian Institute of Natural Sciences (Bélgica), destacó que estudiar las enfermedades de los dinosaurios podría arrojar luz sobre el origen de varias patologías actuales.

