¿Qué es el amor? El motor de toda paz. Algo que la mayoría busca afuera. Una declaración. Una decisión. No es una emoción, ella solo dura unos segundos. Es el compromiso que desarrollas con tu propio ser, con el otro y el mundo. Es la base de toda posibilidad, creación y alegría.
La cultura en la que vivimos ha impregnado la idea de un amor romántico, la idea de un amor universal, de un amor infantil.
Bucay escribió amar con los ojos abiertos. ¿Hay acaso un amor que sea a ojos cerrados? Pues, si. La mayoría de nosotros hemos amado con los ojos cerrados a nuestro destino. Hemos amado desde nuestras sombras, desde lo que no vemos. Hemos tenido momentos de alegría y muchos momentos de minimizar el malestar, de apostar a la familia renunciando al amor.
Cuando se encuentran dos personas, en realidad se encuentran, como en un topamiento dos grandes sistemas familiares. No somos dos, somos mucho más que dos.
Ser pareja es uno de los desafíos más complejos y más plenos. Sólo algo posible en dos adultos.
A menudo lo que llaman amor es apego. Cuando la pareja es un espacio de quejas, reclamos, de silenciar nuestras voces o dejar de ser nosotros mismos, estamos ante amores infantiles. Alguien que demanda, alguien que se identifica en la culpa o en el querer salvar a alguien.
Podemos no creer en el inconsciente. Yo puedo no creer en la gravedad, que yo no crea no invalidará esta ley que operará de todos modos, más allá de lo que yo crea.
El inconsciente, los sistemas familiares tienen sus propios principios, y crean o no, ellos operan. Y todos hemos tomado decisiones desde este lugar de no conciencia y de profunda lealtad a nuestros sistemas familiares.
Amar con los ojos abiertos es poder mirar y amar al otro tal y como es. Sin embargo, todos hemos jugado a ser cambiadores profesionales del otro, “Te quiero, pero. . . “Tendrías que cambiar, ser mejor, te lo digo por tu bien. Vamos jugando roles maternos, infantiles, adolescentes.
¿Cómo es tu forma de amar? ¿Estás en la queja, en la demanda, en el reclamo? ¿Hay valores comunes? ¿Miran a un mismo horizonte? ¿Cómo es la comunicación? ¿Hay espacios personales? ¿Cómo gestionan el conflicto?
Amar con los ojos abiertos. Una experiencia que nos abre a lo nuevo, a lo íntimo, a la libertad de ser uno mismo y dejar al otro ser.
No es idealismo. Es un proceso que requiere de madurez, responsabilidad, decisión, valores, etapas.
Las cosas que valen la pena requieren de compromiso y sobre todas las cosas aprendizaje.
Así como no puedo aprender un idioma que no conozco si no inicio un proceso de aprendizaje, hay cosas que no tengo como saber o darme cuenta, a no ser que desarrolle la conciencia, la observación, el registro de lo que me mueve, el poder ver en lo que vivo el resultado de mis acciones u omisiones.
Muchos creen que las relaciones son regadas por el espacio, por el sol, la lluvia. No asumen un cultivar la pareja. Y ni hablar de lo que pasa cuando llegan los hijos. Pareja es como una palabra que desaparece.
Este mes estaremos acompañándote a mirar esas cosas que nos atraviesan la existencia: el amor, que en esencia todos buscamos.
(*) Licenciada en Psicología; coach ontológico profesional; magister en Salud Pública con mención en Atención primaria de la salud; especialista en Salud Pública; consteladora; facilitadora en procesos de comunicación, resolución de conflictos, expansión de la conciencia, liderazgo; coordinación de grupos y conciencia de redes; y facilitadora en entrenamientos a líderes en gestiones de oratoria y comunicación.

