Reabrió su lavadero tras perder a su marido y su hijo en el temporal de Bahía Blanca

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Celeste Castillón y su marido, Ariel Baldi, antes de la tragedia que enlutó a toda la ciudad de Bahía Blanca / Foto: Facebook.

El lavadero de autos con el que Celeste está decidida a seguir “poniéndole el pecho a la situación” / Foto: Street View.

Los vecinos y toda la comunidad bahiense dijeron presente para ayudar a la reapertura del comercio de Celeste / Foto: Facebook.

Una mujer de 36 años, quienreabrió este lunes el lavadero de autos en el que compartían muchas horas de trabajo “con un montón de sentimientos desencontrados” porque “no queda otra que ponerle el pecho a la situación”, expresó Celeste Castillón.perdió a su esposo Ariel Baldi, de 45 y a su hijo Benicio, de cinco, pasadas las 19 del sábado 16 de diciembre. Habían ido a Bahiense del Norte para presenciar un festival de patín.Tras reponerse de las heridas y del duelo, la mujer -quien además cuenta con otra hija de 9, que también estaba en el lugar y resultó ilesa-de dicha ciudad del sur bonaerense.”Reabrimos el lavadero con un montón de sentimientos desencontrados, por un lado tristeza y por otro, expresó Castillón a Télam.La mujer recordó que el 16 de diciembre había salido con su esposo, su hijo Benicio y su hija Lola con destino al club Bahiense del Norte cuando “estaba medio lloviznando. Estacionó, después cambió el auto de lugar porque a una vecina le molestaba, por lo que lo corrió”. Ante esa situación expresó que “fueron pavadas, uno después”Yo cruzo con Lola y Benicio, entramos al club, compramos las entradas, me quedo charlando con una mamá y nos sentamos en las gradas”, recordó.La mujer indicó que “mi marido se sentó una grada más arriba que yo, mi hijo se sentó a su lado, miré para arriba porque empezó a entrar tierra de los ventiluces y no me acuerdo más nada”.preguntando por mi hijo y mi marido, y lamentablemente ya habían fallecido”, expresó.Castillón sostuvo que tras el derrumbe resultó con un traumatismo en la cabeza. También, por lo que tengo que usar un corsé a medida”.”Con Ariel hacía 13 años que estábamos juntos ycuando estaba embarazada de Beni”, sostuvo.La mujer indicó -durante su testimonio- que a casi un mes del episodio hay que “seguir con el emprendimiento, más allá de que tenía otro trabajo (su marido) porque era vendedor de cigarrillos”.”Tengo que criar a mi hija,ocuparme de ella”, señaló al indicar que su hija Lola “lleva el duelo a su manera y gracias a Dios mejor que yo”.”Yo solo sé en mi intimidad y en mis momentos cuando los pensamientos me llevan a los lugares más oscuros, donde vivo el infierno de ir al Parque de Paz a llevarle una flor a mi hijo más allá de lo que mi marido me duele”, expresó. Celeste agradeció que Lola la acompañe porque “si no yo no estaría acá”.Según comentó, junto a ella en el lavaderojunto a otros dos empleados. “Estamos con un horario reducido, no como las horas que le metía Ariel, porque venía y era uno más, le gustaba laburar”, dijo.”Yo tengo que reducir el horario porque estamos en verano,, sostuvo al agradecer la respuesta de los clientes, y vecinos del sector, entre otros.El temporal del pasado 16 de diciembre provocó además la voladura de techos de viviendas, clubes y galpones, caída de árboles y paredones, cortes en el suministro eléctrico y de otros servicios, entre otros inconvenientes.Debido al fenómeno,dispuso un Comité de Crisis integrado por distintas fuerzas de seguridad, entre ellas la Policía Bonaerense, Federal, Gendarmería, Ejército y Defensa Civil, entre otros, para trabajar ante la contingencia climática.

Fuente: https://www.telam.com.ar/economia