Otro signo de la manifestación de fe que se traduce en el armado de pesebres, adoraciones, música y canto es el levantamiento o cierre del pesebre, que tiene particulares momentos que se viven con profunda devoción.
El tiempo de los pesebres comienza con el rezo de la novena días previos a la Navidad y finaliza el día de la Epifanía del Señor, conocido como el día de los Reyes Magos o unos días después. Por esos días, cientos de niños adoradores, músicos y gran cantidad de familias, acompañan esta devoción al Niño Dios, manifestación de fe arraigada profundamente en la provincia.
El pesebre comunitario “Niño Jesús”, único de barrio San Francisco de San Pedro de Jujuy, nació el 15 de diciembre de 1990 y desde ese entonces se congrega año a año para poder vivir y mantener en el tiempo esta singular tradición de nuestro norte jujeño.
PURO AMOR | TOMAN GRACIA Y SE DESPIDEN DEL NIÑO.
Como su nombre lo indica, no pertenece a una familia en particular, está a cargo de un grupo de vecinos que, movidos por la devoción al Niño Jesús, decidieron conformar una comisión para la organización. La misma, hoy en día con nuevas incorporaciones, sigue aportando su tiempo y todo lo que demanda para mantener en el tiempo, la adoración al Niño Jesús.
Cerrando este tiempo navideño recientemente tuvo lugar el levantamiento o cierre del pesebre que tiene distintos momentos, todos ellos muy significativos. El primero es la tradicional procesión por las calles del barrio, donde el Niño se va despidiendo de cada familia vecina y derramando bendiciones para la comunidad vecinal, especialmente, en estos momentos de una notable crisis económica en nuestra patria. Durante el recorrido se van sumando familias, músicos y adoradores adultos, jóvenes y niños. Muchos se acercan a tomar gracia de la sagrada imagen.
CON BAILES TRADICIONALES | SALUDO A LOS NUEVOS PASANTES.
Una vez concluido el pasaje, se regresa al predio y se prepara lo necesario para la segunda parte, donde se realiza la última danza del carnavalito, adoración festiva, en rondas, giros y aplausos que expresa lo característico de este pesebre. Mientras tiene lugar esta particular coreografía, con el Niño en andas, el aroma a incienso impregna todo el lugar, se sahuma el pesebre, los palos de trenzar y la sagrada imagen titular. Los palos de trenzar son cuidadosamente guardados, al igual que los estandartes en un lugar especial y todos se disponen a la despedida al del Niño.
Luego de este extenso baile al compás de los instrumentos y nuevamente formados en pareja, el Niño preside la adoración hasta las afueras de su pesebre para poder ser entregado a los nuevos promesantes.
En la tercera parte y quizás la más sentida, los pasantes salientes Daiana Castro y Santiago Gómez proceden a hacer entrega de la imagen del Niño a los nuevos pasantes, los hermanos Maribel y Esteban Tarifa.
Este momento, también se compendia en un clima de profundo recogimiento, ya que se traza con la imagen una cruz en la cabeza, seguida de un beso, expresión del amor y devoción al Niño. Primero a los nuevos promesantes, luego a los salientes y a todos los que asistieron a este singular ritual. Un tradicional cántico que se suele entonar es “adiós, Niño hermoso, adiós, gran Señor, adiós hasta el año, con tu bendición”.
LOS PALOS DE TRENZAR | SON CUIDADOSAMENTE GUARDADOS
Cuando todos reciben la bendición del Niño y se despiden, se prosigue a cerrar el pesebre y a guardar la sagrada imagen, acompañados por la banda de música.
Por último, como acento propio de la cultura norteña, se baila el carnavalito y con los atuendos, danzan en rondas y ofrecen una ofrenda de pan, llamadas ‘tortas’, adornadas con guirnaldas y albahaca a personas que colaboraron con el pesebre. Terminado esto tiene lugar un generoso compartir.
AMOROSA | DESPEDIDA DEL NIÑO HASTA QUE EL AÑO QUE VIENE.
El joven Emanuel Ortega hizo votos para que nunca se pierda esta tradición. “Que siempre podamos tener salud para hacer adorar al Niño, honrando a nuestros mayores y transmitiendo la fe a nuestros más pequeños”, expresó.

