Nació en Guinea Ecuatorial y a los 17 años, debido a la violencia que se vive en el país, decidió dejar atrás su casa. Llegó a territorio mexicano por Tapachula, Chiapas, pero para poder llegar ahí tuvo que pasar por 10 países antes como Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, otros de Centroamérica, hasta que cruzó la frontera de México.
“Cada quién tiene su sueño y su meta, algunos salen por el sueño americano y yo llegué con el sueño mexicano, me quedé, pregunté cómo sacar los documentos. Antes de salir de mi país, teníamos conocimiento de muchos países, de cómo vive la gente, de cómo es la vida, por eso decidí que mejor aquí”, dijo en una entrevista para NomadasPress.
Sylla entrena actualmente con el equipo Sub-23 de los Rayos. (ACNUR/Alejandra Leyva)
Apoyado por la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Ibrahime Sylla llegó hasta la ciudad de Tijuana, al norte del país, donde dio sus primeros pasos en el futbol al probarse en Xolos de Tijuana. No tuvo surte y de ahí se fue a Aguascalientes, sede del Necaxa, donde intentará convertirse en jugador profesional.
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