Y eso sucede porque hay una herida que todavía no cicatrizó y está abierta. Brasil quedó muy lastimado tras los últimos cruces con Argentina. La Scaloneta laceró su orgullo. La historia marca un antes y un después del inolvidable 1-0 del 10 de julio de 2021, cuando la albiceleste conquistó la Copa América en el Maracaná. Para la Verdeamarela, que venía en alza, que llevaba 18 partidos oficiales sin perder y 28 sin caer de local, que arrasaba y tenía una proyección que parecía irrefrenable, comenzó un declive que lo sumergió en una pesadilla. La Selección, en cambio, cortó una racha adversa 28 años sin títulos y construyó una realidad que ni el más optimista se atrevía a soñar: campeón del mundo en Qatar, ganador de la Finalissima con baile incluido ante Italia (3-0) en el mítico Wembley y bicampeón de América.
Hubo muy buen clima en la práctica de la Selección previa al clásico. (Foto: @Argentina)
Ese clásico ganado en Río de Janeiro, con el inolvidable gol de Di María, marcó un punto de inflexión necesario para terminar de soldar la estructura de un equipo que luego se ganó la gratitud eterna del pueblo futbolero argentino. Un conjunto que el 21 de noviembre de 2023 logró otro hito que quedará grabado a fuego en la memoria: venció a Brasil por 1-0 en el Maracaná con gol de Otamendi. Para dimensionar el poder del golpe es necesario contemplar que esa fue la primera caída de la Canarinha por Eliminatorias de local en toda su historia.
“Les vamos a dar una paliza, sin dudas. Adentro del campo y fuera también si hace falta. Voy a hacer un gol contra Argentina”, disparó Raphinha en diálogo con el histórico goleador Romario. “Nunca nos vamos a acostumbrar a no ganarle a Argentina. Nunca es un amistoso o un partido de Eliminatorias solo… Es una final. Será una guerra”, arremetió Marquinhos. “Va a ser un partido parecido a los de Libertadores”, avisó Bento, quien reemplazará a Alisson en el arco. Los integrantes del Scratch se subieron al ring con declaraciones altisonantes más propias de la previa a una velada boxística que a la antesala a un partido de fútbol. Sus palabras no solo reflejaron una ferviente expresión de deseo, sino que también expusieron, en gran medida, cuánto les dolieron los mazazos que les propinó la Scaloneta en los últimos tiempos.
El entrenamiento de Brasil en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, con Vinicius a la cabeza. (Foto: EFE)
Argentina manda en el historial
“Contra Brasil va a ser lindo”, avisó Rodrigo De Paul, referente del equipo que fue preservado en el 1-0 ante Uruguay para jugar este partido. Argentina mantuvo un perfil más bajo e intentará silenciar al rival en la cancha. El clásico además tendrá el condimento de un historial signado por la paridad: la albiceleste ganó 40 veces, la Verdeamarela 39 y hubo 26 empates.
Argentina, que no vence a Brasil de local desde junio de 2005 (3-0), buscará levantar ese último pagaré. El clásico entró en ebullición de adentro hacia afuera. Y la Scaloneta ya demostró varias veces que tiene fuego sagrado. Brasilencio, brasilencio…
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