“Estamos muy bien. Hay una ventaja, cuando jugadores hacen escalas y muchos kilómetros de viaje, tienen que trabajar a los días siguientes. Pero cuando tenemos el amor de estos chicos por estar acá, lo suple el esfuerzo y las ganas ante cualquier dolencia o cansancio. Favorece eso a Ecuador, sino sería imposible. Cualquier selección se vería favorecida por ese deseo del jugador de poder estar, suple esa falencia que da el tiempo. Aprovechamos ese entusiasmo para exigir y seguir creciendo”.
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