¿Por qué? Porque el VAR, definitivamente, pasó de ser una herramienta tecnológica para ver lo que un cuerpo arbitral no puede en toda la cancha, a un buscador de posibles faltas. Imposible de legislar esto, acá estamos en manos del sentido común de cada árbitro y el equipo VAR. En Argentina, en América, en Europa, en todo el mundo…
Si aun repitiendo mil imágenes no se percibe claramente si Julián toca la pelota dos veces o es el pasto el que la mueve, si hay imágenes de frente que no advierten el toque, ¿cómo aseverar que lo hizo?
Y eso abre debates en redes hasta sobre el penal de la definición contra Francia, con una imagen del pie de Messi que es como buscarle el pelo al huevo con algo imposible de determinar. Si roza o no un botín, a veces es hasta imperceptible en un cuadro por cuadro. Y si aun rozara, ¿eso sería una falta?
El VAR hizo justicia, es y fue positivo. Para ver o analizar faltas, incluso manos -que siguen generando debate por sus interpretaciones-, y determinar fuera de juego. Pero el fútbol parece ya estar Varilizado, midiendo milímetros a veces sin la herramienta perfecta y necesaria. Y buscando ya no hormigas: ¡embriones de hormigas!
La UEFA, estratégicamente en este contexto, pidió a la FIFA rever la regla del doble toque, algo que pudo haber hecho en cualquier otro momento porque no es la primera vez que pasa.
Lo claro es que hay que perfeccionar el VAR: la tecnología y a quienes lo utilizan.
La imagen de la UEFA. Un día no se veía, ¿y al otro sí?
El VAR buscando hormigas y no elefantes (REUTERS / Susana Vera).
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Fuente: https://www.ole.com.ar/

