En medio de un ataque de pánico, condición con la que lidiaba periódicamente, salió de la casa de su hermana y comenzó a caminar. Al escuchar el sonido de motos, se asustó y empezó a correr. Poco después, un grupo de diez personas lo confundió con un ladrón y lo atacó brutalmente. Lo golpearon hasta quitarle la vida.
Su hermana, desesperada por encontrarlo, recibió la trágica noticia a través de un mensaje en un grupo de WhatsApp.
Además de su trabajo como albañil, Jeremías dirigía un comedor donde ayudaba a jóvenes con problemas de adicción. Su familia exige justicia.
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