Como sea, es poco, realmente, para la propia vara de Gallardo y para el potencial que tiene un plantel lleno de futbolistas de nombre y jerarquía. Lejos estuvo la derrota con otras que sí identificaron al hincha: por caso, la última caída en el Monumental, que había sido con Talleres (0-1, el 29/09/24), sí había mostrado a un River que hizo lo imposible por empatarlo pero que chocó con un brillante Herrera y con los palos de su arco.
Marcelo Gallardo en la derrota vs. Estudiantes. (Marcelo Carroll)
Si lo que vio el entrenador el sábado es o no un brote verde, empezará a revelarse a partir de ahora, especialmente a partir de este miércoles, cuando el CARP tendrá el primer partido decisivo del año: la Supercopa Internacional ante Talleres, en Asunción, puede dar un envión en confianza y juego (como pasó en un 2018 que había arrancado bastante peor que este 2025 en todos los aspectos, “parte de la estrategia” en la previa a aquella primera final con Boca en Mendoza) o generar el efecto contrario.
Suelen tener un plus, históricamente, los equipos del Muñeco para este tipo de cruces y tal vez sea una buena oportunidad de despegue. Un despegue que por ahora, más allá de algunos amagues, no se da: River sigue sin tener peso ofensivo, con delanteros a los que les falta picante y volantes que no llegan al gol ni toman por ahora buenas decisiones en el último y anteúltimo pase, y eso se traduce en el peor registro de score en un comienzo de año en más de una década.
Borja, el único con la capacidad de inventar goles. (Marcelo Carroll)
Hoy, el futbolista más regular pero también más peligroso en términos ofensivos de River en el año es Montiel (dos asistencias y un gol: el hombre con mayor G+A) y eso pinta con bastante detalle el escenario seco del equipo. Driussi todavía no tiene ritmo ni roce de fútbol argentino; Colidio, que el sábado faltó por un problema estomacal, pocas veces ofrece las soluciones que necesita el equipo en lo que va del 2025; Tapia de momento tampoco se adapta y parece muy lejos de hacerlo; y Borja, el único con la capacidad de inventar goles sin demasiado contexto, también representa en sí mismo una manta corta que parece conspirar contra el funcionamiento general del equipo por sus características tan específicas que no incluyen la presión y la asociación que le gustarían a Gallardo de un centrodelantero.
El miércoles, parada nodal para empezar a dar vuelta un año que empezó torcido y con pólvora mojada.
Gallardo ya piensa en la final ante Talleres. (Marcelo Carroll)
El resumen de la victoria 2-0 de Estudiantes ante River en el Monumental
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