Dirigido por Tania Alexander, ganadora de un premio BAFTA, será un retrato honesto, cálido y profundamente personal de una de las mayores estrellas del rock de todos los tiempos, que detalla cómo el mundo del cantante se estremeció hasta detenerse hace seis años, obligándole a contemplar quién es realmente, enfrentarse a su propia mortalidad y cuestionarse si podrá o no actuar en un escenario por última vez.
Al abordar sus problemas de salud y el impacto de su diagnóstico de Parkinson, la película muestra el papel central que la música sigue desempeñando en la vida de Ozzy, demostrando también que su travieso sentido del humor permanece intacto a pesar de todo.
“Los últimos seis años han estado llenos de algunos de los peores momentos por los que he pasado . Ha habido momentos en los que pensé que mi número estaba acabado”, admitió Ozzy en un comunicado de prensa.

