Marcelo Gallardo, en el empate ante Godoy Cruz. Foto: Ramiro Gomez
El entrenador tiene claro el diagnóstico pero no le encuentra la solución a este déficit que se está convirtiendo en crónico y que genera preocupación. Incluso, esta inquietud se potencia porque el club hizo una gran inversión en refuerzos de primera categoría en este mercado y los millones aún no comenzaron a amortizarse con goles ni, por ende, con triunfos.
Si bien MG entiende que el desbloqueo puede llegar a partir de una sinergia general y un mayor desequilibrio por las bandas con el aporte de jerarquía, calidad técnica y voracidad de los laterales campeones del mundo (Montiel-Acuña), esa fórmula de momento no resulta tan efectiva sino más bien predecible para rivales que conocen el método para cerrar los caminos. Así, River termina centralizando sus avances y chocando contra el muro defensivo de equipos como Platense, Instituto, Godoy Cruz o San Lorenzo. Es más: frente al Tomba logró la mejor marca de disparos del año (15) pero también el número más alto de bloqueos (5) y el porcentaje más bajo en el blanco del rectángulo de tres palos (20%).
Los jugadores de River, luego del empate ante Godoy Cruz. Foto: Ramiro Gomez
Otra estadística que alerta a Gallardo y a todo River es que la media de remates al arco es inferior a la de un 2024 de por sí flojo: fue de 16,2 por partido (compatida entre Demichelis y MG) y hoy está en 12 por juego. Además, la cifra de disparos a puerta también bajó de 5,6 a 3,8 por encuentro.
No parece casual que el empate frente a Platense (cabezazo de Matías Rojas) haya sido tras un mal rechazo del arquero Cozzani, que el agónico triunfo a Instituto fuera con una palomita de Montiel post rebote en el palo en un corner y que el doblete de Colidio frente a Independiente sea la excepción hasta el momento por el estilo de juego del Rojo, mucho más abierto y de tú a tú, como ninguno de los otros contrincantes de River en esta temporada.
Gallardo, en el empate ante Godoy Cruz en Mendoza. Foto: Ramiro Gomez
La “urgencia” ofensiva que venía admitiendo Gallardo ya pasó a ser un alerta de emergencia que el deté debe abordar de inmediato con las herramientas que tiene a mano, de un alto valor individual pero aún sin coordinación grupal ni encastre en el estilo de juego que identifica a MG y que persigue sin éxito desde su regreso a Núñez con futbolistas de categoría ABC1 como Borja, Colidio, Driussi, Lanzini, Meza, Galoppo y un filoso Pity Martínez que transmite ilusión por el buen nivel en su retorno a la competencia ante Godoy Cruz y porque, en consonancia con el Muñeco, entiende que el equipo necesita un ataque más agresivo, contundente y, sobre todo, que le acierte más seguido al arco de los rivales.
Para conseguir el objetivo, el punto de partida para el deté es sumar elaboración en la fase inicial de los avances, con sociedades más activas y lúcidas como satélites de Enzo Pérez, con recorridos y movimientos de desmarque más intensos y sorpresivos de tres cuartos de cancha hacia adelante y con un alto crecimiento del desnivel personal que pueden aportar las cualidades naturales de Lanzini, el Pity, Simón o Colidio. De lo contrario, los ataques por el medio y los reiterados centros de los laterales seguirán sin resolver el problema de fondo. Sin encontrar el password de desbloqueo ofensivo para liberar al equipo y romper la pared.
River deberá seguir trabajando para romper la pared. (Prensa River)
El resumen del empate 0-0 entre River y Godoy Cruz
Fuente: https://www.ole.com.ar/

