Ramdin, que ya fue secretario general adjunto de la OEA entre 2005 y 2015, se mostró confiado en su victoria y destacó que tiene garantizado el apoyo del bloque del Caribe (Caricom), además del respaldo de Honduras, Chile y Perú. Con esto, el ministro de Exteriores surinamés estaría muy cerca de alcanzar los 18 votos necesarios en la elección de marzo. Mientras tanto, en Paraguay, el gobierno de Santiago Peña insiste en que Ramírez Lezcano sigue con chances.
Dentro de la Cancillería paraguaya reconocen que el panorama es complejo y que el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump podría no ser suficiente para impulsar la candidatura de Ramírez Lezcano. El escenario geopolítico también juega en contra, con el descontento de países como Brasil, Colombia y México por política migratoria de Trump, lo que podría restarle votos al candidato de Peña que decidió alinearse al republicano.
Leite cuestiona la candidatura de Lezcano a la OEA: “Puede ser otro akãrasy para Paraguay”
Ramdin, por su parte, fue claro en su visión sobre el futuro de la OEA y cuestionó las objeciones de su rival respecto al presupuesto del organismo. “Hay algunas críticas sobre el hecho de que la OEA en los últimos 10 años se volvió menos relevante y menos importante y que se basan en opiniones personales”, dijo en alusión a las posturas de Ramírez Lezcano.
Hay algunas críticas sobre el hecho de que la OEA en los últimos 10 años se volvió menos relevante y menos importante y que se basan en opiniones personales
El canciller de Surinam también resaltó la solidez de su campaña y la experiencia que tiene dentro del organismo. “Hasta ahora recibimos un buen apoyo a partir de una campaña sólida y sustancial y, según mi experiencia en la OEA, esa es la única manera de involucrar a los Estados miembros”, afirmó. Ramdin busca instalarse como el favorito en medio del sacudón por el plan de deportaciones masivas de la administración Trump.
Mientras Ramdin afianza su posición, el presidente sigue apostando fuerte por la candidatura de su canciller. Durante un acto en Caacupé el viernes pasado, Peña aseguró que Ramírez Lezcano “está a días de ser quien dirija” la OEA, aunque en la diplomacia regional la percepción es distinta. El optimismo del gobierno paraguayo se tradujo en un aumento significativo de pasajes y viáticos destinados a la campaña de lobby en la OEA, una señal de que la Cancillería está intensificando sus esfuerzos para tratar de revertir la tendencia.
Dentro de la Cancillería paraguaya reconocen que el panorama es complejo y que el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump podría no ser suficiente para impulsar la candidatura de Ramírez Lezcano. El escenario geopolítico también juega en contra, con el descontento de países como Brasil, Colombia y México por política migratoria de Trump, lo que podría restarle votos al candidato de Peña que decidió alinearse al republicano.
Sin embargo, el tiempo juega en contra y que el margen para convencer a más países es cada vez menor. Con la elección prevista para marzo, los próximos días serán clave para definir si Paraguay logra un hito en su política exterior o si, por el contrario, debe resignarse a una derrota anunciada.
Lezcano esquiva el fuego amigo y la presión de los diplomáticos en el tramo final por la OEA
La semana pasada el senador Gustavo Leite, del oficialismo pero crítico a Ramírez, había dicho que quedarse con la OEA podría ser un nuevo dolor de cabeza para Paraguay y que el canciller no tendría que haber buscado el cargo.
Desde Cancillería hubo acercamientos con Belice, Guatemala y El Salvador, tres países centroamericanos que podrían inclinar la balanza a favor de Lezcano. Otros, como Chile, mantienen en su voto de confianza en reserva.
Fuente: https://www.lapoliticaonline.com

