Historia del mercado fundado por Saturnino San Miguel y Moldes

0
46
“Creo que no hay salteño –decíamos en esta misma columna hace 13 años- que no conozca el Mercado San Miguel, aunque más no sea por referencias”. Fue en el año 2011 cuando escribimos por primera vez su historia -replicada luego por distintos medios locales y nacionales- y allí decíamos que se trataba del centro comercial más viejo de nuestra ciudad. Centro que hoy está en medio de una polémica que parece no querer amainar pese a la intervención decretada por las autoridades municipales y las medidas judiciales.

“Creo que no hay salteño –decíamos en esta misma columna hace 13 años- que no conozca el Mercado San Miguel, aunque más no sea por referencias”. Fue en el año 2011 cuando escribimos por primera vez su historia -replicada luego por distintos medios locales y nacionales- y allí decíamos que se trataba del centro comercial más viejo de nuestra ciudad. Centro que hoy está en medio de una polémica que parece no querer amainar pese a la intervención decretada por las autoridades municipales y las medidas judiciales.

Y aunque los vecinos compran en el San Miguel sus vituallas diarias desde hace 159 años, casi la mayoría desconoce su rica historia que involucra a su fundador, a su inolvidable empanadera, la “Coya Bola” y al “Pitijaya”, el duende que lo habitaba y que según decires, tuvo a mal traer a los puesteros de antaño.

Fue fundado por don Saturnino San Miguel y Moldes en el año 1865 -de allí su nombre- y sus descendientes lo supieron conservar en la familia hasta 1961, cuando la provincia lo expropió para después transferírselo a la comuna capitalina. De todos modos, en mano privada o estatal, el Mercado San Miguel siempre ocupó esa tradicional manzana salteña limitada por las calles Ituzaingó, La Florida, Urquiza y avenida San Martín.

El edificio

Desde su fundación hasta 1914, su estructura edilicia creció en forma anárquica y precaria, pero a partir de este año, los hijos de don Saturnino San Miguel resolvieron construir un nuevo edificio. Y como lo querían moderno y acorde a los nuevos tiempos, buscaron un profesional en Buenos Aires. Y así fue que contrataron los servicios de un arquitecto italiano, don Francisco Gianotti, quien hizo el proyectó y ejecutó la obra. El nuevo centro comercial de Gianotti tenía cuatro fachadas iguales -una en cada calle-, las que permanecieron prácticamente intactas hasta su expropiación en 1961.

La expropiación

Los fundamentos para expropiar el Mercado San Miguel fueron la falta de higiene y la mala conservación del edificio que amenazaba derrumbarse. La iniciativa desató una gran polémica, tanto en el ámbito político como entre los puesteros del mercado. La oposición liderada por la Unión Cívica Radical del Pueblo, responsabilizó a la comuna por la falta de higiene aunque admitió que había necesidad de hacer algunos arreglos y refacciones para evitar su colapso. Pero las críticas, algunas bastantes ácidas pues se hablaba de negociados, no amilanaron al gobierno de don Bernardino Biella, quien avanzó resuelta y decididamente. Y así fue que el 24 de julio de 1961 se promulgó la ley de expropiación. Hoy, a sesenta y tres años de aquella ley, aun llama la atención la premura y brevedad del trámite parlamentario. Y pruebas al canto: la comuna a cargo del intendente Rafael Gaudelli, lo clausuró por cuestiones de higiene y seguridad pública, el 4 de julio y en solo veinte días fue sancionada y promulgada la Ley N° 3.619. Eso sí, unánimemente se impuso una sola condición: que en el predio siempre funcione el mercado.

Reformas

Del edificio original de Francisco Gianotti, sólo se conservaron hasta principios del tercer milenio, las columnas del techo central y el frente sobre la Peatonal La Florida. Los otros tres fueron reformados en distintos tiempos. El de calle Ituzaingó fue demolido a poco de la estatización de 1961 y en su lugar se construyeron un subsuelo para playa de estacionamiento y el entrepiso. Al portal sobre avenida San Martín se le agregó un nuevo acceso para vehículos y el de la calle Urquiza, fue reformado dos veces. La última, se prometió la recreación del original ingreso pero todo quedó en promesas.

El resto del edificio también sufrió reformas. A fines de los años de 1970, en la gestión del capitán Víctor Abelardo Montoya, el espacio central fue cubierto con un tinglado parabólico y hasta el año 2000 sólo una parte quedó funcionando como un mercado tradicional de frutas, verduras y carnes. El resto, primero fue ocupado por patios de comidas y luego y de a poco, fue ampliándose precariamente el denominado “mercado de pulgas”.

El incendio

El pasado 6 de noviembre, aproximadamente a las tres de la mañana, se originó un incendio de gran magnitud en el Mercado San Miguel. El siniestro causó grandes pérdidas y daños de considerable magnitud. Según datos, arrasó con más del 30 por ciento del edificio y dejó en cenizas a más de 200 micro locales de ventas varias. Y aunque hay quienes dicen lo contrario, según registros periodísticos, este fue el mayor siniestro que sufrió el Mercado San Miguel en sus casi 160 años de vida. Una lástima.

Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/seccion/policiales