El envío y la solicitud de fotografías íntimas a niños, niñas y adolescentes son actos que no solo resultan éticamente condenables, sino que además están tipificados como delitos graves en varios países de América Latina.
Estos actos constituyen una violación directa a la integridad sexual de los menores y están asociados a penas severas que buscan disuadir estas conductas y proteger a las víctimas más vulnerables.
En muchos casos, los agresores aprovechan su cercanía emocional, su rol de autoridad o el anonimato que brindan las plataformas digitales para cometer estos crímenes, lo que agrava aún más la situación.
En países cómo Argentina y Colombia, los códigos penales han establecido sanciones para quienes incurran en estas prácticas, con condenas que en ciertos casos superan los 10 años de prisión, reflejando la relevancia de erradicar estas formas de violencia en un entorno cada vez más digitalizado.
Algo similar para otros países de la región, aunque siempre se recomienda ceñirse a la ley nacional.
Cómo se castiga en Latinoamérica los delitos sexuales a menores
Cualquier persona que agreda a un menor es sancionado con un tiempo en prisión. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El Código Penal argentino aborda los delitos contra la integridad sexual en su artículo sobre corrupción de menores. Este establece que: “El que promoviere o facilitare la corrupción de menores de dieciocho años, aunque mediare el consentimiento de la víctima será reprimido con reclusión o prisión de tres a diez años.”
Cuando la víctima tiene menos de 13 años, las penas se agravan, oscilando entre seis y quince años de prisión. Además, si el delito implica engaño, violencia, amenaza, abuso de autoridad o cualquier forma de coerción, la pena aumenta a un rango de diez a quince años, independientemente de la edad de la víctima.
Con esta pena se castiga el sexting con menores de edad
En Colombia, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia sentó un precedente al declarar que el envío de imágenes o mensajes de contenido sexual a través de internet, conocido como sexting, constituye un delito cuando involucra a niños, niñas y adolescentes.
Esta modalidad debe ser exclusiva de mayores de edad. (Imagen ilustrativa Infobae)
Según el tribunal, este tipo de actos encuadra en el delito de actos sexuales con menor de 14 años, castigado con penas de hasta 15 años de prisión.
Un caso reciente es que un adulto fue sentenciado a varios años de prisión por inducir a una adolescente de 13 años a enviar fotografías íntimas.
A través de técnicas de persuación, el hombre exigía más imágenes bajo la promesa de no divulgar las anteriores, configurando una clara situación de coerción.
La Corte Suprema destacó que la gravedad del delito no depende de si hubo contacto físico directo entre el agresor y la víctima, porque el daño psicológico y emocional causado por este tipo de actos tiene implicaciones igual de profundas.
Cómo se defiende la integridad de los menores de edad
Los adolescentes no tienen la madurez de reconocer formas de amenazas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
En ambos sistemas legales se considera irrelevante el supuesto consentimiento del menor, porque se parte del principio de que los niños y adolescentes no tienen la madurez suficiente para evaluar las consecuencias de estos actos.
Además, los casos en los que el agresor tiene una relación de confianza o autoridad sobre la víctima, como padre, tutor, profesor o conviviente, reciben penas aún más severas.
Otro elemento clave es el uso de las tecnologías digitales como medio para cometer el delito. Tanto en Argentina como en Colombia, las redes sociales y aplicaciones de mensajería se han convertido en herramientas utilizadas por los agresores para acercarse a sus víctimas.
Varias juridicciones han estudiado la forma de proteger a los niños de peligros en las redes sociales. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Este fenómeno ha llevado a los legisladores y tribunales de varias partes del mundo, a reforzar los marcos legales existentes para abarcar estos nuevos contextos digitales.
Cuál es el impacto en los menores de edad
Las consecuencias para los menores de edad involucrados son devastadoras. Psicólogos expertos en abuso infantil advierten que las víctimas de este tipo de delitos suelen experimentar: trastornos de ansiedad, depresión y problemas para establecer relaciones de confianza en el futuro.
Asimismo, el riesgo de que las imágenes sean divulgadas en internet aumenta el daño a su honor, perpetuando la revictimización de los menores.

