Sebastián Villa se autodefinió en la previa como “100% bostero” y dijo que iba a jugar “un partido especial”. Y vaya si fue así. Su actuación lo tuvo como protagonista de principio a fin: hizo un golazo típico al comienzo (velocidad, enganche y derechazo), le dio una asistencia sobre la hora al Turquito Ham para el triunfo agónico y arruinó toda su actuación siendo el detonante del bochornoso final, con todos los jugadores de River (pasados de rosca por la derrota y por haber quedado sin chances en el torneo) yéndolo a buscar y un Gonzalo Martínez completamente sacado por un innecesario y repudiable festejo del colombiano que dio comienzo al escándalo. Leer más.
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