Para poner en marcha el proyecto, el Ejecutivo asignó a la Dirección General de Escuelas de Manualidades y a la Dirección General de Arquitectura y Urbanismo, las partidas necesarias para readecuar y desinfectar el edificio.
Fue así que dio los primeros pasos la institución educativa, que luego se convertiría en Escuela Técnica, y que ha formado a generaciones y generaciones de jóvenes cerrillanos.
La primera directora fue Azucena Blanca Etchart, quien estuvo acompañada por las docentes Alicia de Diez Gómez, Angela Altobelli de Hoyos y Leonilde Beccari.
En cuanto a su nombre de San Ignacio de Loyola, hace referencia a un sacerdote español del siglo XVI, fundador del la Compañía de Jesús, que promovió un enfoque integrador de la educación que cultivaba no solo el intelecto, sino también el corazón y el espíritu. Por esa razón, aplicó un método de enseñanza innovador, conocido como la pedagogía ignaciana, que pone el acento en un aprendizaje basado en la reflexión, la discusión y la acción.
Las Bodas de Brillantes fueron declaradas de interés de la Cámara alta, por el senador Gonzalo Caro.
Actualmente la institución, con orientación en Producción Tecnológica de Alimentos, se encuentra a cargo de la vicedirectora a cargo de la dirección, Cintia Liliana Viveros.

