Vecinos y vecinas de Catarroja, junto a voluntarios y voluntarias, trabajan para recuperar la normalidad en sus calles. (Helena Margarit Cortadellas)
El olor a barro lo impregna todo en las calles de Catarroja, un municipio de cerca de 3.000 habitantes pegado a Valencia hasta donde están llegando centenares de personas para paliar los efectos de la devastadora Dana que cayó el martes y que ya ha dejado más de 200 fallecidos. Voluntarios y vecinos se afanan en retirar el lodo de las calles con cubos, cepillos o cualquier utensilio que se pueda convertir en pala improvisada para apartar toda esa masa marrón que todo lo cubre. Unos se animan a otros y, entre lágrimas y abrazos, se preguntan cómo están mientras observan hasta donde ha llegado el nivel del agua, pues en esta localidad tan duramente golpeada por la riada se pueden ver marcas de hasta dos metros de altura.
Fuente: https://www.infobae.com/america/

