Las diferentes tomas de televisión de inmediato revelaron que Malachi Corley soltó el ovoide antes de cruzar la línea de anotación, lo que ocasionó que la pizarra del MetLife Stadium se mantuviera en blanco.
La jugada iniciada por Aaron Rodgers había sido exacta y perfecta. La defensiva de los Texans se comió la finta y Corley se enfiló a toda velocidad hacia las diagonales, aprovechando los bloqueos de sus compañeros.
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