El momento de cerrazón fue coronado con un acto en Parque Leazma para terminar de armar la Fuerza Propia, con lo que queda de lo que quedaba. Sin la vicepresidenta, con bombos y micros y en las vísperas de una masiva movilización de la comunidad educativa esa misma semana. ¿Quién asesora al presidente antes de esos movimientos?
Pareciera que esa debilidad creciente en lo político no termina de asumirse, más allá de echar las culpas sobre los encuestadores. Los números de pobreza e indigencia que dio a conocer el INDEC fueron aludidos por el Gobierno de una manera no sólo insolvente sino por sobre todas las cosas provocativa. Todo coronado, como es sabido, por una aparición de Milei junto a su hermana y Susana Giménez. Quizás no sea la crueldad lo que está de moda, sino simplemente la desconexión.
La debilidad económica, por el contrario, el presidente sí parece atenderla. Por eso no tuvo tapujos en caracterizar a China como un “socio muy interesante”, poco tiempo después de haber dicho que nunca habría relaciones con ese país por tratarse de un “régimen comunista asesino”. Aquí sí hay pragmatismo y negociación, la necesidad de divisas del gigante asiático ya no es discutida ni por el líder libertario.
¿Cómo impacta esta mini-crisis de Milei en la oposición? La sangre se huele en cada campamento y todos actúan en consecuencia, empezando por Mauricio Macri, que se ve -no sin algo de razón- como un garante imprescindible de gobernabilidad para el Gobierno. El líder del PRO tiene demandas pendientes para con Milei y cree que ha llegado el momento de que el presidente deje de mostrarle los dientes y termine por ceder.
El Peronismo, mientras tanto, sigue en su encrucijada, aunque la renovación de autoridades partidarias en el PJ parece estar adelantando todos los plazos. Cristina Fernández de Kirchner sabe que ya no tiene el poder de señalar a alguien, pero comienza a comprobar que sí conserva el de SER. Su candidatura comienza a agitarse y obliga a todos a recalcular, a moverse con esa pesada carga de pensar “qué pasaría si”.
Todos estos movimientos tienen como origen la aparente pérdida de paciencia de una parte de la sociedad con el presidente. Se verá con el tiempo si se trata de un movimiento a consolidarse o bien a revertirse, pero lo que sí hay es una gran certeza: para bien o para mal, todo gira en torno a Milei.
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