Ese diario es Olé. Y Olé no intentó desestabilizarlo: en todo caso, quienes lo hicieron antes del oportunísimo triunfo contra Boca y la clasificación a semifinales de la Copa Sudamericana que no le habrían permitido descargarse erróneamente si no hubiesen existido esos resultados, fueron aquellos que los primeros días de septiembre se comunicaron con el Chacho Coudet y el Turco Mohamed por si acaso.
Tapa de Olé del 3 de septiembre.
Tampoco inventó algo: el sacudón en el vestuario luego de que Gabriel Arias sugiriera la falta de agallas del equipo se produjo. De lo contrario, no hubiera sido necesario que el entrenador hablara con el arquero ni con Roger Martínez, que le respondió al capitán y referente por más que el DT ahora quiera ver el mundo blanco y celeste. Se equivoca también, el ídolo, cuando interpreta que las notas de entonces hablaron de un “vestuario en llamas”: lo que estaba en llamas, y se publicó, era el ambiente en Avellaneda.
Costas, que conoce mejor que ninguno lo que pasa en el club, sabe que estuvo a centímetros del despido tanto como intuye que acaso ni una vuelta olímpica le garantice continuidad en 2025. No fue Olé, por si no se enteró, el que apalabró al Mellizo Barros Schelotto.
Tapa de Olé del 4 de septiembre.
Fuente: https://www.ole.com.ar/

