La falta de agua para la ciudad cabecera del departamento San Martín sigue siendo un enorme problema que afecta a la mitad de los más de 100 mil habitantes que tiene la ciudad y los diferentes parajes que comprenden este municipio del norte de la provincia que debe preparase para enfrentar un verano que según se pronostica, alcanzará temperaturas récords y una sequía que se condice con lo que está sucediendo en varios países del Cono sur asediados por incendios y la falta de lluvias.
En lo que va de la semana poblaciones originarias cortaron en varios tramos la ruta 34 reclamando por la falta de agua a pesar de que la prestataria del servicio, Asuntos Indígenas y el propio municipio no dan abasto para realizar el reparto en camiones, con temperaturas que ya superan los 40 grados.
Precario y clandestino
La falta de agua para Tartagal data desde hace más de 20 años y fue en el 2006 cuando la provincia, en el marco de una enorme sequía que demoró las lluvias de verano por dos meses, encaró la búsqueda de aguas subterráneas y descubrió el acuífero Yacuy que hoy en día, con sus 7 pozos en producción, abastecerá casi el 50% de la demanda de agua de Tartagal, luego de la inauguración del acueducto y de la cisterna ubicada en Villa Güemes, en la zona alta que por años sufrió la falta del líquido elemento. A esto se suma la puesta en funcionamiento de otros dos pozos en las comunidades Cherenta y San Silvestre, ambos en el sector este de Tartagal.
Pero el hecho que más del 40% del agua que llega a Tartagal tanto por el antiguo acueducto que proviene del dique Itiyuro como de los pozos del acuífero Yacuy se pierden por las conexiones clandestinas dentro y fuera de la ciudad, hace replantear la situación en una de las ciudades que más crece demográficamente, ya que pobladores del propio departamento San Martín, del Chaco salteño y hasta de Bolivia ocupan las periferias y van ocupando los asentamientos donde no tienen ningún servicio básico -agua, cloacas, electricidad- pero que con el tiempo exigen al menos el vital elemento.
“Somos conscientes de las múltiples irregularidades porque nunca se hizo un plan de desarrollo integral para la ciudad, pero ese es un tema que tenemos que ir viendo, planificando y analizando de a poco; pero hoy la gente necesita agua y tenemos uno de los sectores más complejos que es la zona alta al oeste de la ciudad” precisó el intendente Franco Hernandez Berni al analizar la problemática del agua.
Varias comunidades
“Los barrios 9 de julio I, II y III no van a tener agua así la gente proteste frente a la municipalidad o corte la ruta porque no se trata de una cuestión política; se trata de una cuestión geográfica porque es la zona más alta de la ciudad y el agua no sube sola, por un tema de gravedad. Por ese motivo es que años atrás se planificó la construcción de un acueducto y de una cisterna pero la obra no se ejecutó, cañerías quedaron dispersas pero tampoco es un tema que nos toque analizar. A nosotros nos toca darle solución a esas familias, por eso vamos a llevar el agua por una línea de conducción de 2 mil metros de extensión desde la cisterna de Villa Güemes y le vamos a dar agua a toda esa gente. Lo único que le pedimos es que sepan entender que en 9 meses que tenemos frente al municipio no le podemos dar solución a décadas de falta de agua” explicó el intendente de Tartagal Franco Hernandez Berni.
La realidad de otros vecinos
El fin de semana anterior comenzó a funcionar el nuevo sistema de provisión de agua que trae el vital elemento de los pozos del acuífero Yacuy y los lleva hasta la Cisterna de Villa Güemes para, desde allí distribuír a vastas zonas de Tartagal como el radio centro y otros barrios como los que se ubican al oeste de la ciudad. Es por eso que después de 4 largos años en que los vecinos del populoso Barrio Belgrano no tenían agua en ningún momento del día y de la noche, comenzaron a recibir el líquido elemento, después de años de acarrear en baldes y acopiar en tachos.
La situación, en tanto tenderá a normalizarse en la zona este y de todos los barrios que se ubican de forma paralela a la ruta nacional 34 en el término de algunas semanas cuando las siete boyas que se colocaron en el embalse El Limón que reemplaza al dique Itiyuro como la principal fuente de provisión de agua del norte, comience a mandar agua por el acueducto de 45 kilómetros de extensión y una capacidad de almacenaje para seis meses . Las siete boyas adquiridas por Aguas del Norte fueron fabricadas en Holanda en base a especificaciones propias de El Limón operan por ultra sonido e interfieren con las cianobacterias por lo que en un término de 6 semanas se espera una notable mejora en la calidad del agua.
Un poco de tolerancia
Juan José Balderrama quien asumió en diciembre del año pasado al frente de la Secretaría del agua creada en la gestión Hernandez Berni pidió a los vecinos “un poco de tolerancia. Sabemos lo que significa que nos falte el agua pero desde el municipio hacemos más de lo que podemos para distribuir en todos los barrios que están con problemas y somos conscientes que no es suficiente. Pero no podemos resolver en unos cuantos meses un problema que es el más grave de todo el norte, que lleva años. Estamos en un contexto difícil y solo hay que mirar lo que pasa en los alrededores, en regiones vecinas donde los incendios están diezmando miles de hectáreas, donde la sequía es un tema de enorme angustia y se lleva años de esfuerzos de miles de pobladores. Desde hace 9 meses no hacemos más que pensar cómo vamos a solucionar esta crisis pero para eso necesitamos trabajar en equipo y que nadie quiera utilizar este tema para sacar algún provecho político, menos quienes han tenido años para acercar alguna solución y jamás se las ha caído ni una idea” pidió el joven funcionario norteño.
(AGENCIA TARTAGAL)

