No le sobró nada a River en los dos mata-mata de esta Copa. Tanto con Talleres como ante Colo Colo, hubo pasajes en esos partidos en los que se vio superado y no contó con la pelota como aliada para defenderse. Hoy, las secuencias de pases para elaborar o para manejar el partido escasean. Las triangulaciones o asociaciones, casi nulas. Lo que manda ahora es el juego más directo. ¿Almirón le copa el mediocampo? Entonces River busca el envío largo para los puntas, especialmente para un Colidio especialista en moverse y encontrar espacios. ¿El rival amaga con construir juego en su propio campo? Entonces los centrales achican hacia adelante, Kranevitter motoriza el pressing colectivo con su postura agresiva y el resto salta para impedir que el adversario progrese. Es un River elástico. Como el bandoneón, se estira y se hace largo para el ataque directo y se compacta y se hace granítico para presionar y reducir los espacios. ¿Suena lindo? Digamos que suena bien. Efectista sin brillar.
River se impuso en los duelos ante Colo Colo.
Este River más sólido y más pensante queda ejemplificado en una imagen del martes por la noche que vale más que mil jugadas: Gallardo, pegado a la línea de cal, miró varias veces a sus jugadores llevándose primero un dedo índice a la sien y, después, apretando un puño contra su otra mano abierta. Señales inequívocas de “pensar y meter”, una buena síntesis del nuevo River.
Después, la jerarquía individual hace su parte. La defensa creció en calidad y en experiencia con Bustos, Pezzella y Acuña. Y del medio hacia adelante, Meza es ese comodín capaz de fluctuar entre tercer punta y cuarto volante. Nacho, sin ser el mejor Nacho, sabe de estas batallas y Simón aparece como una buena rueda de auxilio, a partir de su despliegue, para un Kranevitter que no es el pulpo del 2014 pero ordena y cumple. Arriba, Borja es el peligro latente que se lleva atención y marcas aunque a veces ni la toque. Y Colidio, el que flota como su satélite por todo el frente de ataque.
La metamorfosis de Gallardo entró en acción nuevamente. Ya no es el enganche y dos puntas del 2014, el doble cinco con Ponzio que vino después, los cinco volantes y un punta de otra época… Con otras armas, estratégicas y tácticas, pero con ese gen competitivo que lo distingue, avanza hacia su objetivo. Es un muñeco con otro maquillaje al que igual se le ven los hilos y el titiritero es Gallardo.
El gol ante Colo Colo:
Facundo Colidio – Colidio puso el 1-0 para River
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