Esta nueva canción de Morat rescata la esencia de los himnos de estadio característicos de las bandas de rock ochenteras. Así es como el grupo musical evoluciona, llevando su música a otro nivel, al nivel de las bandas que tocan instrumentos en directo, sin perder la esencia tan característica del grupo y sus inigualables “oohs”.
Los colombianos han conseguido un sonido único que ninguna otra banda se ha atrevido a hacer hoy en día.
La nueva propuesta de Morat llega para enganchar a un público de varias generaciones y llevarle, por todo el mundo, a disfrutar escuchando sus canciones en estadios llenos.
La canción viene acompañada de un videoclip espectacular grabado en sistema analógico en el que vemos a los integrantes de la banda disfrutando en una fiesta interminable en una villa de playa rodeados de personajes muy bizarros al más puro estilo de David Lynch.

