Aquel 15 de julio de 2010, el Congreso de la Nación aprobó el derecho de las personas del mismo sexo a formalizar legalmente su unión. En la Cámara del Senado, los votos fueron 33 a favor, 27 en contra y 3 abstenciones. Así es como Argentina se convirtió en el décimo país en el mundo y el primero en América Latina en aprobar una ley de este tipo.
Desde que se aprobó el matrimonio igualitario, la aceptación de que cada quien ama y desea cómo y a quién se le plazca, aumentó. En nuestro país, el movimiento LGBTQ+ cuenta con el apoyo del 75% de la población.
La sanción de la Ley N° 26.618 no solo avala que las parejas por fuera de la heteronormatividad se unan legalmente. Además, representa el acceso a derechos, tales como: compartir junto al cónyuge una cobertura de salud; el derecho a la herencia; ala propiedad de los bienes compartidos; u obtener una pensión en caso de fallecimiento de uno de los integrantes de la pareja.

