Detrás de la red, Novak Djokovic (2°) lacera a sus rivales con la mirada. Los observa, estudia y analiza. Y después de todo sale con el hambre para seguir haciendo historia. A sus 37 años, el nacido en Belgrado continúa marcando el ritmo del juego. Pese a no haber conseguido ni un título en lo que va de la temporada, una situación totalmente inusual para él, se muestra competitivo. Y en Wimbledon, donde arribó con dudas sobre su físico por una operación de rodilla post Roland Garros, fue de menor a mayor, se sacó rivales de encima y terminó desplegando una versión hipercompetitiva. Al cabo, este viernes venció a Lorenzo Musetti (25°) por 6-4, 7-6 (2) y 6-4, sumó su sexta victoria en el césped británico y se metió en una nueva final, donde se cruzará con Carlos Alcaraz (1°).
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