Era un riesgo latente cuando su nivel empezó a crecer. Eso ocurrió ni bien llegó a Boca, casi sobre el inicio de la Copa de la Liga y -vaya paradoja- sin los únicos dos titulares indiscutidos presentes en el equipo. Claro, Cristian Medina y Equi Fernández estaban jugando el Preolímpico y se sumaron al plantel de Diego Martínez cuando Kevin Zenón ya estaba consolidado como uno de los mejores, aún en un contexto irregular del Xeneize. Leer más acá.
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