Según el Informe Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre el Estado de la Salud Oral, alrededor de 470 millones de personas en las Américas se ven afectadas por enfermedades bucales y otras afecciones de cavidad oral, que en su mayoría se pueden prevenir fácilmente. A su vez, este tipo de afecciones figuran entre las enfermedades no transmisibles más comunes en todo el mundo, y se calcula que afectan a 3.500 millones de personas.
En ese sentido, las caries y las enfermedades de las encías, como la periodontitis o la gingivitis, se posicionan como las patologías bucodentales de mayor prevalencia entre los diferentes segmentos de la población (niños, jóvenes y adultos).
En marzo se celebra el Mes de la Salud Bucodental.
De todos modos, está comprobado científicamente que una buena higiene bucal reduce significativamente la incidencia de caries hasta en un 50%.
El cepillado dental alcanza a limpiar únicamente el 25% de la superficie de la boca. Por eso, una rutina correcta de higiene oral debe incluir, además del cepillado, el uso de hilo dental y enjuague bucal. Este último paso es fundamental para alcanzar las zonas a las que no es posible llegar con el cepillo y remover en profundidad la placa bacteriana y los gérmenes que originan las caries y el mal aliento.
Para llevar adelante una rutina diaria de limpieza efectiva, Listerine presenta una serie de recomendaciones:
– Cepillado adecuado: se recomienda cepillar los dientes al menos dos veces al día durante dos minutos, utilizando un cepillo con cerdas suaves y una pasta dental con flúor. Es fundamental pasar por todas las superficies de la boca y la lengua para eliminar la placa bacteriana y los restos de comida.
– Uso de hilo dental: el hilo dental es esencial para limpiar entre los dientes, por debajo de la línea de las encías y otras zonas en donde el cepillo no puede alcanzar.

