Fiel al estilo del campeón del mundo. Cuando hay que jugar, juega. Cuando hay que luchar, lucha. El Seleccionado no se pone colorado si tiene que sacarse el traje y ponerse el overol. Pero en este caso, mantuvo el frac. De galera y bastón. Una secuencia espectacular para liquidar la historia ante Canadá en Atlanta. Un 2-0 para poner en un cuadrito.
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