En la Bombonera se pararon para gritar el gol. Incluso, algunos lo cantaron. Pero no fue así. Y la resolución de la jugada fue casi increíble. Iban 15 minutos del primer tiempo cuando desbordó Lautaro Blanco por la izquierda. Su centro, muy preciso y con rosca, generó que el arquero de Vélez, Marchiori, saliera a interceptar sin tomar consciencia de que la pelota venía envenenada y no podía llegar. Y le quedó servida a Cavani para el 1 a 0 de Boca. Pero…
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