La protesta policial en la provincia de Misiones cumplió ocho días luego de la violencia desatada a partir del rechazo de las fuerzas de seguridad local de la oferta de un 30% de aumento salarial y el conflicto amenaza con seguir escalando.
Tras los incidentes del jueves en la Legislatura provincial y en la casa del gobernador de Misiones Hugo Passalacqua, el vocero de los uniformados, Ramón Amarilla afirmó ayer que llevarían una contrapropuesta al Gobierno provincial, pero la reunión fue suspendida y la crisis podría tomar dimensión nacional.
Por otra parte, el ministro del Interior de la Nación, Guillermo Francos, aseguró que las protestas impulsadas por trabajadores de la Policía, la salud y la educación en Misiones configura un “tema de la provincia” que debe resolver la administración local.
“El gobernador sabe que cuenta con nuestro apoyo. Conversé con el gobernador, por supuesto, en estos días dos o tres veces. Nos pusimos a disposición. Es un tema al que claramente tiene que buscarle una solución la provincia”, afirmó en una entrevista para Radio Rivadavia sobre el diálogo abierto con Hugo Passalacqua.
En la misma línea, aclaró: “El Gobierno no puede meterse a tratar de solucionar los problemas porque ellos tienen sus metodologías, sus formas”.
“En función de que hay un reclamo policial y que un sector de la Policía paró, la ministra (Patricia) Bullrich inmediatamente se puso a disposición con las fuerzas federales para garantizar la seguridad en algún lugar donde no esté la Policía presente, pero no ha hecho falta”, reveló el funcionario.
“Los docentes dependen del Gobierno provincial, por lo tanto el Gobierno nacional no puede interferir ni en esa negociación ni en ese conflicto, que es entre partes y el Estado (nacional) no es una de ellas”, resumió Miguel Adorni en la rueda de prensa que ofreció ayer en la Casa Rosada.
Sigue la tensión
Ayer, en horas del mediodía, el secretario General de nuestra CTA, Hugo “Cachorro” Godoy, formó parte de una concentración en la Casa de la Provincia de Misiones y se produjeron una serie de incidentes cuando la policía porteña aplicó el protocolo antipiquetes.
En tanto, luego de la violencia originada después del rechazo de la Policía local a la oferta de un 30% de aumento, ya que exigen que sea del 100%, desde la gobernación enviaron esta tarde al acampe policial a un uniformado que oficia de mediador para destrabar la protesta de las fuerzas de seguridad.
La tensión en la provincia continúa y no sólo abarca a las fuerzas del orden, ya que miles de docentes y empleados de salud pública forman parte del reclamo, quienes ayer por la tarde marcharon a la Legislatura provincial y se enfrentaron con policías del Grupo de Intervención Rápida apostados en el edificio.
Más tarde, la protesta se dirigió a la casa particular del mandatario provincial que se encuentra en el centro de la ciudad, pero fue repelida nuevamente por la policía local.

