Fue el ejemplo más notorio de autodestrucción del River de Demichelis. Justo cuando venía de tres victorias al hilo sin recibir goles, ya clasificado al Mundial de Clubes 2025, en los octavos de la Libertadores y en la punta de la Liga, volvió a mostrar una debilidad que ya es alarmante en los partidos de eliminación directa. Porque anoche contra Temperley en Mendoza se despidió de la Copa Argentina contra un rival de categoría muy inferior por no liquidarlo ni tomar consciencia que la definición por penales es, literalmente, una condena a la derrota. Leer más.
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