“Nos encontramos con un gol temprano ante un rival que tiene una propuesta muy arriesgada, la cual valoro porque sin duda le va a hacer muy bien al futbol argentino… Y el 2-0 fue un golpe duro”, analizó sobre ese arranque desalentador.
Pero claro, hubo una renovación de ideas en el entretiempo porque Boca cambió completamente: “Hablamos con los muchachos de que había que seguir insistiendo, buscar con nuestras armas y tratar de meternos rápido en partido”.
¿Fue alguna variante táctica la que hizo que el equipo cambiara su imagen de un tiempo a otro? “No, lo que cambiamos fue el tema de la efectividad, hablamos de que teníamos que tener más tranquilidad en el último pase, tomarnos un segundo más para poder encontrar las mejores opciones”, explicó.
Claro, con el 4-2 queda como una anécdota la apuesta del DT cuando tuvo que cubrir la salida por lesión de Advíncula. Su reemplazante fue Saracchi, pero se ubicó en el medio luego de mover varias fichas, Di Lollo pasó al lateral y ¡Pol Fernández se plantó como zaguero! Para la segunda mitad, hizo la lógica: el medio volvió al principio y el uruguayo fue como lateral.
“En el entretiempo ajustamos lo que habíamos entrenado en la semana porque Kevin (Zenón) no estaba encontrando el lugar como enganche. Lo de Pol de central no lo habíamos trabajado, pero se adapta, es un jugador muy inteligente, y lo hizo bien”, aseguró.
Martínez se fue feliz, dejó en claro que “por la cantidad de situaciones que generamos, la victoria terminó siendo justa” y lejos de subirse al tren de la euforia, dijo que el del ST no fue de lo mejor de Boca en su ciclo. “El partido con Fortaleza, en su conjunto, fue de los mejores”, concluyó.
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