La primera impresión, si bien con las cámaras que se vieron no era fácil determinar con total certeza si Cañete llega o no a rozar la pelota, es que fue un penalazo. La regla del brazo de apoyo (no es sancionable) no aplicaría, ya que el paraguayo levanta la mano que ya tenía en el suelo y la mueve en dirección a la pelota, con la intención de frenarla. Y es ahí donde reside la polémica: si hubo un toque, aún imperceptible, el juez Cristian Garay debía sancionar la pena máxima.
Pero más allá de la responsabilidad del árbitro chileno, el peso mayor de la decisión corrió por cuenta de Yadir Acuña, colombiano a cargo del VAR. Se tomaron más de tres minutos para decretar que no había penal y, salvo que tuvieran a disposición una cámara que no se vio en la transmisión oficial (habrá que esperar la publicación de los audios), es difícil de explicar su decisión final.
La polémica en Trinidense – Boca
Copa Sudamericana – 8-5-2024 Polémica en el área de Trinidense
¿Era penal para Boca?
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