Fue 2 a 1 y otra vez la mística del Merengue pesó más que cualquier otro elemento en la cancha. Antes hubo casi 90 minutos peleados, parejos, que el conjunto alemán se estaba llevando con gol de Alphonso Davies. También hubo polémicas, goles anulados y una velada que parecía terminar en una final con sabor teutón, hasta que todo se sacudió.
El doblete de Joselu, con mucho debate e intermediación del VAR y un empate del Bayern, cuando ya iban más de 10 minutos de descuento, que debió haber sido cobrado.
Pero en España eso a nadie le importa, Madrid está de fiesta porque nuevamente jugará una definición de Champions y, se sabe, el club más ganador de la competencia es un gran candidato a llevarse el premio mayor, el 1 de junio en Wembley ante el Borussian Dortmund.
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