Por qué lo “suficientemente bueno” puede ser mejor para sus decisiones y su salud mental

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Elegir opciones “suficientemente buenas” eleva la satisfacción de vida. (Imagen ilustrativa Infobae)

En un mundo saturado de opciones, la noción de tomar decisiones “suficientemente buenas” en lugar de perseguir la perfección parece ser la clave para una vida más feliz y menos ansiosa. Investigaciones en el campo de la psicología sugieren que aquellos individuos que optan por decisiones “suficientemente buenas” tienden a experimentar mayores niveles de satisfacción y bienestar, en comparación con aquellos que buscan la opción “perfecta”.

Las implicaciones de este enfoque hacia la toma de decisiones resuenan en diversos aspectos de la vida cotidiana, desde selecciones triviales, como la elección de un café matutino, hasta decisiones de mayor calado, como la elección de escuelas para nuestros hijos.

“La mente humana simplemente no tiene la capacidad suficiente para hacer eso”, afirmó Valerie Reyna, profesora y co-directora del Centro de Economía del Comportamiento e Investigación de Decisiones en la Universidad de Cornell, subrayando las limitaciones cognitivas humanas frente a la sobrecarga de información y opciones.

La sobrecarga de opciones incrementa el estrés y la ansiedad. (Imagen ilustrativa Infobae)

Este enfoque se ve respaldado por el término “satisfacer”, una fusión entre “satisfacer” y “bastar”, acuñado por el científico político Herbert Simon. En contraposición a los “maximizadores”, quienes buscan sin descanso la mejor opción posible, los “satisficentes” prefieren optar por una solución que, aun cuando no sea perfecta, cumpla adecuadamente con sus necesidades y expectativas.

“Los maximizadores quieren tomar la mejor decisión. Los satisficentes quieren tomar la decisión ‘suficientemente buena’”, explicó Ayelet Fishbach, profesora de ciencia del comportamiento y marketing en la Universidad de Chicago Booth School of Business.

El fenómeno de “parálisis por análisis” es un riesgo particular para los maximizadores, quienes pueden quedar atrapados en un ciclo sin fin de comparaciones y deliberaciones, como destacó Thea Gallagher, psicóloga clínica y profesora asociada en NYU Langone Health. Este tipo de comportamiento no solo retrasa la toma de decisiones sino que incrementa los niveles de estrés y ansiedad.

Barry Schwartz, autor del libro “El Paradox de la Elección: Por Qué Menos Es Más”, proporciona una perspectiva crucial al indicar que la disponibilidad de opciones excesivas puede ser más perjudicial que beneficiosa. Un estudio citado por Schwartz, realizado en una tienda de comestibles de alta gama por investigadores de la Universidad de Stanford, ilustra este punto de manera efectiva: a los consumidores que se les presentaron seis opciones de mermelada eran mucho más propensos a realizar una compra en comparación con aquellos a quienes se les proporcionaron 24 opciones. Este efecto de “sobre-saturación” de elecciones puede conducir a la inacción en lugar de liberar al consumidor.

La investigación de Schwartz también apunta hacia consecuencias emocionales significativas para los maximizadores, quienes tienden a experimentar niveles más bajos de satisfacción con la vida, optimismo y enfrentan mayores tasas de depresión en comparación con los satisfechos. Estos últimos, en cambio, encuentran más fácilmente la recuperación frente a decisiones desafortunadas y disfrutan más plenamente de los eventos positivos de la vida.

Al final, mientras que la sociedad moderna y su abrumadora cantidad de opciones pueden sugerir que un análisis exhaustivo es el camino hacia la decisión perfecta, la ciencia psicológica nos muestra una realidad diferente. Decantarse por una opción “suficientemente buena” parece ser una estrategia más saludable y práctica para navegar la complejidad de nuestro entorno y, en última instancia, para nuestro bienestar emocional y satisfacción con la vida.

Fuente: https://www.infobae.com/tag/policiales