Eros Mancuso esperaba en 3/4 de cancha y vio que no tenía ningún defensor encima. Puso sus ojos en el arco, calibró su pierna y posó su mirada en la pelota. A partir de ahí, confió: sacó un fuerte remate raso a larga distancia y la tiró al palo derecho de Tomás Marchiori, quien se estiró pero no logró llegar. Todo red y grito eufórico de gol por parte de los hinchas de Estudiantes en Santiago del Estero.
Fuente: https://www.ole.com.ar/