Max Verstappen festeja con el público local. (AFP)
“No enganché muy bien la largada. Tuve cerca a Leclerc en la curva 1, pero lo aguanté y después del auto de seguridad fui incrementando el ritmo. Tenemos trabajo para hacer, aunque estamos bien parados de cara a la clasificación y a la carrera. Logramos una buena diferencia en China, donde el auto se comportó muy bien; acá aún hay que tocar algunas cosas”, comentó el ganador, quien no se mostró del todo feliz y lo dejó en claro en diálogos por radio con su equipo.
Verstappen, líder absoluto del campeonato con 118 unidades (27 más que su compañero de escudería), picó a pura velocidad, le cerró la parte interna de la pista a Leclerc y se quedó al frente en la primera vuelta. Para colmo, contó con un guiño del destino: en la largada hubo un toque múltiple entre Alonso, Norris, Stroll y Hamilton y tuvo el margen de dos vueltas para calentar los neumáticos un poco más mientras se retiraba el auto del británico de McLaren.
Desde entonces, manejó la fila a su gusto, le sacó una ventaja de tres segundos a su principal opositor en Miami y administró el resto de la carrera sin ningún tipo de problemas. El triunfo nunca corrió riesgo alguno y la emoción, en ese sentido, estuvo en la lucha por el cuarto puesto entre Daniel Ricciardo y Carlos Sainz y, especialmente, por el octavo entre Hamilton, Kevin Magnussen (quien fue penalizado por realizar dos maniobras peligrosas) y Yuki Tsunoda.
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