Discreta y elegante, Blatnik siempre ha mantenido un perfil bajo dentro de la realeza europea. A pesar de no tener hijos en común con el Príncipe Nicolás, se la consideraba una integrante muy querida por la Familia Real Griega, especialmente por la Reina Ana María.
Su vida no ha estado exenta de dificultades. A los 7 años, sufrió la trágica pérdida de su padre por suicidio, un evento que la marcó profundamente y la llevó a interesarse por la salud mental.
Graduada en Sociología por la Universidad de Georgetown, Blatnik trabajó en el mundo de la moda antes de casarse con el Príncipe Nicolás en 2010. Desde entonces, se ha dedicado a diversas iniciativas, como la creación de Breathe, un movimiento para la salud mental consciente, y su papel como Embajadora Internacional de la Iniciativa Helénica.
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