Fueron semanas de vértigo, con un equipo que llegaba invicto y un deseo que se repetía en cada rincón del planeta. El mundo quería ver a Messi campeón. No faltó dramatismo. Un comienzo inesperado, los penales con Países Bajos y la final con Francia, que algunos describen como la más emocionante en la historia del fútbol, conviven con el primer gol de Enzo Fernández, la entrada de Mc Allister, el descubrimiento del Dibu y la revancha de Di María. Todo para conjurar en esa foto perfecta donde la Scaloneta levanta la copa. Fue el día que lo vimos salir campeón y que las calles estallaron bajo una misma canción.
Fue el día que latió Argentina.
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