En un nuevo aniversario de su fallecimiento, se recuerda a Roberto Romero

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Este 15 de febrero se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del ex gobernador Roberto Romero. Este año se cumplen 32 años del fallecimiento de quien fuera el primer gobernador del regreso a la democracia en 1983.

Este 15 de febrero se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento del ex gobernador Roberto Romero. Este año se cumplen 32 años del fallecimiento de quien fuera el primer gobernador del regreso a la democracia en 1983.

En su memoria se oficiará una misa en la capilla del cementerio de la Santa Cruz, y se realizará la colocación de una ofrenda floral en el masoleo familiar. La ceremonia religiosa se ofrecerá este jueves 15 de febrero a las 17.

De origen humilde, la prosperidad alcanzada como empresario no le hizo olvidar sus días de adolescente, cuando trabajaba desde la madrugada vendiendo verdura en un carro.

Esa experiencia de vida lo convirtió en un hombre optimista, positivo, y con una notable iniciativa. Por eso, probablemente, cuando se convirtió en gobernador, fue un verdadero ejecutivo, poco afecto a la burocracia y a las veleidades del poder y planteó objetivos todavía vigentes, aunque olvidados.

Romero estaba vitalmente convencido de que la sociedad es dinámica y nadie nace condenado a la pobreza. Las naciones y las provincias, tampoco. Su camino hacia la justicia social era el de el autodesenvolvimiento de los pueblos. Por eso apostó a la inversión y a la actividad con efecto multiplicador, como el turismo, la agricultura, la ganadería, la minería y, en general, la iniciativa de pequeños o medianos emprendedores. La historia demostró que obras cuestionadas en su momento, como el Delmi o el Teleférico, resultaron de enorme valor para los salteños, como lo hubiera sido el tren urbano elevado, que pensaba construir con los cien millones de dólares que la Nación le devolvió a Salta en concepto de regalías, un proyecto que no llegó a concretar, porque se terminó su mandato.

Ideas políticas

En su pensamiento, el federalismo no era una anécdota folclórica o costumbrista, sino la clave de bóveda del desarrollo nacional y de la calidad de vida de los pueblos. Por eso se convirtió en promotor de la integración regional. Así, formó parte del GEICOS, un grupo de empresarios que se proponía convertir al centro oeste sudamericano en un polo de crecimiento económico. Es decir, pretendía sacar de la postergación al NOA, al norte chileno, a Paraguay, Bolivia y Perú. Esa iniciativa se proyectó luego al Norte Grande, que en los años 80 reunió a los gobernadores de diez provincias y proyectó la construcción de un corredor bioceánico, desde el sur de Brasil hasta los puertos del Pacífico. Eran los tiempos en que el presidente Raúl Alfonsín alentaba el traslado de la Capital Federal a Viedma. Es decir, épocas en las que los gobernantes pensaban que el futuro se podía construir.

La visión de futuro de Roberto Romero resulta hoy indiscutida. Pero esa visión no fue otra cosa que experiencia de vida. Como empresario próspero no olvidó sus orígenes; y como gobernador, gestionó con el espíritu del empresario. Apostó siempre al trabajo; dejó de lado el ideologismo y supo trascender los vicios palaciegos de la política, simplemente, porque era un demócrata, un salteño que nunca se sintió más ni mejor que nadie.

Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/seccion/salta