Los hermanos Williams eran la mayor amenaza del Athletic por ello, Simeone, con el recuerdo del partido de ida en la mente, alineó a Reinildo para hacer de muro de contención. Nico no salió de la partido, pero sí Iñaki, a quien el mozambiqueño derribó dentro del área con un tijeretazo y cometió un penalti, transformado por Berenguer, que condicionó el rumbo del partido. Los de Simeone se volcaron y asediaron el el arco de Aguirrezabala, especialmente tras el paso por vestuarios. Llegaron incluso a tener la misma oportunidad que el Athletic para marcar gol, desde los once metros, pero Morata, quien lo había provocado, se encontraba en fuera de juego y Griezmann, que ya se disponía a disparar, se tuvo que resignar.
El cuadro vasco rompe la imbatibilidad del Metropolitano -28 partidos- y toma ventaja en su camino por llegar a Sevilla. San Mamés dictará sentencia. Simeone avisó de que este tipo de partidos duran 180 minutos, con los 90 del Metropolitano no iba a llegar, pero el Athletic se plantará en los que aún han de jugarse con evidente ventaja y hace que San Mamés tenga la última palabra dentro de tres semanas. Señor equipo el de Valverde, porque hay que serlo para doblegar al señor equipo Simeone.
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