Joyas arquitectónicas que no supimos conservar

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Cuando los españoles llegaron a América, junto a ellos lo hizo la Real y Militar Orden de la Merced, nacida en Barcelona en 1218. Y cuando el licenciado Hernando de Lerma fundó la ciudad de Salta el 16 de abril de 1582, estaba acompañado por el comendador de los Mercedarios, fray Nicolás Gómez, a quien le asignó la esquina noroeste de las actuales calles 20 de Febrero y Caseros. Y en 1602, el nuevo comendador de la orden, fray Antonio de Escobar, comenzó a recorrer la ciudad pidiendo limosna para encarar la construcción del templo mercedario.

Cuando los españoles llegaron a América, junto a ellos lo hizo la Real y Militar Orden de la Merced, nacida en Barcelona en 1218. Y cuando el licenciado Hernando de Lerma fundó la ciudad de Salta el 16 de abril de 1582, estaba acompañado por el comendador de los Mercedarios, fray Nicolás Gómez, a quien le asignó la esquina noroeste de las actuales calles 20 de Febrero y Caseros. Y en 1602, el nuevo comendador de la orden, fray Antonio de Escobar, comenzó a recorrer la ciudad pidiendo limosna para encarar la construcción del templo mercedario.

Finalmente, la Orden de la Merced logró levantar con mucho esfuerzo y trabajo el convento y el templo que más tarde, en 1634, debieron demoler por orden del Cabildo. Se sabe que hasta entonces era el único templo de la ciudad, ya que cuando el obispo Maldonado pasó por aquí el 29 de abril de ese año, escribió que la ciudad tenía “sesenta casas y doblada gente y doblada pobreza. No tiene iglesia; sírvese en la Merced que casi no tiene ornamentos”.

Luego de demolido el primer templo, los mercedarios se dieron a la tarea de levantar otro en su reemplazo, edificio que en el año 1786 resultó muy perjudicado por las tormentas del verano. Al respecto, don Miguel Solá en su libro “Arquitectura Colonial de Salta” cuenta: “Las grandes tormentas eléctricas ocurridas en 1786 traían muy afligidos al vecindario y a sus autoridades, tanto que en una reunión del Cabildo, tenida a instancias del Procurador General de la Ciudad, se expuso la delicada situación. Se anotó –continua Solá- que un rayo había caído en la torre de la iglesia de la Merced, destrozando parte de la cúpula y del templo, cuyos infaustos acontecimientos dieron mérito a que la piedad y devoción del Señor gobernador Intendente, con la Vicaría de esta ciudad y de este Ilustre Cabildo, acordasen concurrir a implorar las divinas misericordias por medio de un novenario de misa cantada en la Iglesia Matriz. Hechas las reparaciones por el daño causado por el rayo y las lluvias, la iglesia de la Merced recuperó toda su línea hasta la época en que fue demolida. La nave de “techo de tijera” tenía cerca de 80 pasos (unos 60 metros). En su interior había una capilla enteramente de cobre, semejante a una de Lima, con esta inscripción: “Soy de Nuestra Señora de la Mercedes 1861”.

Tiempos patrios

Se cuenta que en la torre de la iglesia de los mercedarios flamearon los colores de nuestra enseña patria en el transcurso de la batalla de Salta. El hecho ocurrió cuando Manuel Dorrego y José Superi, lograron desalojar del convento a las tropas de Pío Tristán que lo habían tomado por cuartel.

Luego del desalojo, la tradición cuenta que Superi tomó su poncho color azul, lo enastó a guisa de bandera en el extremo de un largo palo y desde un balcón de la torre lo agitó para comunicarle a Belgrano -según lo convenido- de la expulsión de los realistas de aquel lugar.

Concluida la guerra de la Independencia, los mercedarios se marcharon y convento e iglesia pasaron a ser administrados por los padres redentoristas hasta principios de 1838, cuando ambos edificios quedaron en manos del gobierno de Salta, ya casi en estado de abandono.

Años más tarde, el padre jesuita Agustín Bailón propuso al gobierno de Salta crear en el exconvento un colegio de Ciencias y Humanidades. La iniciativa fue aprobada y así fue que Bailón fundó el “Colegio de la Independencia, establecimiento que en 1860 el presbítero Juan F. Castro lo rebautizó como “Colegio San José”. Cuatro años más tarde, en 1864, el San José fue clausurado y al año siguiente comenzó a funcionar en ese lugar el flamante Colegio Nacional de Salta, creado durante la presidencia de Bartolomé Mitre, el 9 de diciembre de 1864.

Ya en el siglo veinte, el templo y su torre histórica fue demolida y su predio vendido por el gobierno de la provincia. En cuanto al edificio del convento, a partir de 1942 pasó a alojar la escuela provincial “Dr. Benjamin Zorrilla”. Esto ocurrió cuando el Colegio Nacional se mudó a su flamante edificio levantado en la actual manzana delimitada por el Paseo Güemes, calle Juramento, Pasaje Zorrilla y Avenida del Bicentenario, actual barrio San Bernardo o del Monumento.

Último templo

En 1907, la Orden de los Mercedarios adquirió un predio en la actual calle Caseros al 800 con el fin de erigir un nuevo templo de La Merced. La obra fue inaugurada y bendecida el 13 de septiembre de 1914 y contó con la presencia de autoridades nacionales, provinciales y una gran cantidad de salteños. Un destacado promotor de su construcción fue el obispo de Salta, monseñor Gregorio Romero, sin embargo la iglesia fue bendecida por el obispo de Catamarca, monseñor Bernabé Piedrabuena.

Sobre su construcción se puede decir que comenzó el 2 de enero de 1910 bajo la dirección del maestro Santiago Ziegelman y costó $194.133 moneda nacional. En representación del obispado trabajó el canónigo Manuel Abad Suarez y más tarde, una comisión integrada por Nicolás Arias, el ingeniero Nolasco Cornejo y el doctor Mariano Peralta.

Se trata de una iglesia de estilo neogótico de principios del siglo XX. Sus esbeltas torres, arcos ojivales y coloridos vitraux, embellecen su fachada de una manera única al igual que el valioso patrimonio artístico-religioso y sin duda, su construcción enriqueció el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

La cruz

La iglesia de La Merced guarda la Cruz que en noviembre de 1813 colocó el gobernador Feliciano Chiclana en reemplazo de la Cruz del General Manuel Belgrano, en la tumba de los caídos en la batalla de Salta. El madero fue reconstruido en 1834 por el gobernador Pablo Latorre, pero aproximadamente en 1890, cayó vencido por los años y la intemperie. Sus restos fueron rescatados y guardados por jóvenes del Seminario de Salta hasta que una comisión los colocó en un estuche de hierro y cristal que desde el 13 de agosto de 1899 se exhibió en el atrio de la Catedral de Salta. Luego de inaugurado el nuevo templo mercedario en 1914, una comisión de damas hizo levantar en el interior de la nueva iglesia, un altar de mármol donde fue instalada la llamada “Cruz de Chiclana”

Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/seccion/salta