El doloroso duelo de una abuela salteña se transformó en una muñeca en 3D

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El mundo del juguete y de las figuras de acción es sumamente fascinante. Quien se adentra en él conoce de procesos detallados, de prueba y error, de alza de productos importados y de manías de los clientes. Pero también contacta con la satisfacción de entregar una pieza única y de que los nuevos dueños se muestren agradecidos porque fueron llevados justo ahí: a un momento que les repara el corazón.

El mundo del juguete y de las figuras de acción es sumamente fascinante. Quien se adentra en él conoce de procesos detallados, de prueba y error, de alza de productos importados y de manías de los clientes. Pero también contacta con la satisfacción de entregar una pieza única y de que los nuevos dueños se muestren agradecidos porque fueron llevados justo ahí: a un momento que les repara el corazón.

A esto se dedican, con su emprendimiento Vendetta, Mónica Villarroel y sus hijos Leandro (33), Natalia (27), Renzo (25) y Luis (23). Sin embargo, fue su última creación la que disparó el interés de los cibernautas durante estas vacaciones. Se trata de una figura femenina que fue promocionada como Barbie, por la idea general de la muñeca articulada, de unos 30 centímetros y vestida con estilo. Aunque al verla uno la podría asociar más con una línea de Mattel (la misma fabricante de la rubia más famosa de todos los tiempos), realizada en 2011 en colaboración con Stardoll.

Stardoll es un juego de navegador de Glorious Games. Se trata de una de las mayores comunidades en línea de moda del mundo, con más de 400 millones de usuarios y donde a partir de enero de 2016 los jugadores pueden crear su muñeca o elegir de entre un catálogo de celebridades y vestirla con diversos estilos de maquillaje y ropa, porque disponen de una gama de artículos para comprar en moneda virtual. Incluso con una pose semejante a los avatares de Stardoll, la muñeca de Vendetta fue bautizada Valentina.

Mónica con sus hijos Leandro, Natalia, Luis y Renzo posan junto a una de las impresoras en 3D. Javier Rueda

Valiente Valentina

Dicen que con cada muerte de un ser querido, ensayamos un poco nuestra muerte y que participamos de cada duelo que nos toca, para y por nuestro futuro. Isabella murió con 8 años y era la nieta de Mónica, por parte de su hijo mayor. Mónica cuenta que atravesando esa experiencia no sacaba de su mente un deseo de su nieta que no pudo concretarle: tener una Barbie. “Mi hermana Laura sabía que Isabella quería una y se la estaba por comprar, pero no alcanzó a regalársela, porque la nena se enfermó y murió en un breve lapso de tiempo”, contó Mónica.

Isabella es de origen hebreo, proviene de la conjunción de “eli” y “zabad” o “saba” y significa “Dios es abundancia”. Por otro lado, el génesis de Vendetta es la conjunción de dos crisis: la separación matrimonial de Mónica y la pandemia del Covid-19. Por aquel entonces los hijos de Mónica estudiaban y la acompañaban en la elaboración y venta de pan, luego en la boca de expendio de pollo y por último en la atención de un quiosco que no pudieron mantener.

Además, trabajaban esporádicamente en relación de dependencia. Todos los ingresos iban a parar a la construcción de la casa en común, en la zona sur de la ciudad, mientras acariciaban el sueño de adquirir una impresora en 3D. Paso a paso y de manera autodidacta aprendieron técnicas de modelado, diseño artístico, manejo de archivos con patrones y llegaron a hacer moldes propios para generar los objetos.

En el conjunto de trazos imaginarios con que puede tejerse esta historia se concluye que todo emprendedor es capaz de acometer una empresa arriesgada a pesar del peligro y el posible temor que lo embarga. También, que solo así cosechará en abundancia.

Valentina semeja en estilo a una Stardoll por Mattel. Javier Rueda

Todo artesanal

“La idea de Valentina surgió un día en que estaba muy triste por la muerte de mi nieta. Entonces en un momento dije: ‘Bueno, vamos a fabricar Barbies’. Así surgió y le ponemos toda la dedicación y el amor que le ponemos a todo lo que fabricamos con mucha responsabilidad”, expresó Mónica. Luego detalló que con su hija Natalia confeccionan la ropa de la muñeca. “A coser aprendí sola y viendo a una amiga que estudiaba corte y confección y me mostraba sus trabajos. Yo aprendía de lo que veía que ella hacía. Ella me decía: ‘Mirá este bolsillo que se hace de esta manera’, ‘Este cuello de esta forma’… Entonces así aprendía”, relató.

La muñeca es completamente articulada y posee varias pelucas, de distintos largos y tonos de cabello. También fabrican muebles, mesas y otros accesorios para muñecas e ideales para componer dioramas.

“Mi sueño con Valentina es enorme: aspiro a llegar a muchos lugares con esta artesanía, porque siempre digo que lo artesanal es una obra de arte. Queremos llegar a mucha gente con ella y por eso la vamos puliendo”, señaló y es en ese punto de la charla donde surgió la “rivalidad” entre dos públicos: los coleccionistas a los que les gusta que las figuras tenga la expresividad de estand y una cualidad de escultura y los niños que buscan jugar con la muñeca y a los que seduce que puedan adquirir poses.

Para diversos gustos

Al momento de esta nota, Mónica acababa de entregar una cartera en forma de cuervo que le había pedido una clienta para un evento de moda. Así de inusuales son la mayoría de los encargos. “Vienen personas que piden que les completemos alguna pieza de algún juguete que se les rompió. Hace poco entregamos una pieza muy pequeña de un juguete que fue comprado en China y que por ello la persona no lo conseguía por ninguna parte. También nos gusta solucionar esas cosas. Así es que estamos totalmente abiertos a que las personas que necesiten cualquier cosa de nosotros nos la pidan”, afirmó Mónica. Ellos con Vendetta en ocasiones se salen del rubro y hacen piezas pequeñas para autos o manijas para empresas. “Una serie de cosas que creíamos que no íbamos a hacer”, apuntó, sin perderle el gusto a cada misión por la pesquisa y la pericia que viene detrás.

Los coleccionistas

Si hay un público golpeado por la devaluación del peso es el de los coleccionistas. Para ellos, la impresión en 3D supone un camino para seguir “despuntando el vicio”, porque, según Mónica, estas piezas fabricadas por ellos, y por otros colegas, implican una inversión entre el 30 y el 40% menor al valor de figuras importadas. También abre un mundo de posibilidades de personificación, como por ejemplo con el caso de Robotech, con sus naves veritech, battloids y SDF o los Transformers. “Cada público tiene su realidad como un coleccionista de Jujuy que busca solo distintos modelos de zapatos de Barbie. Entonces, él quiere que se los fabriquemos”, contó Mónica.

También han estado a tono con la fiebre mundialista y han hecho la copa del mundo y otros trofeos como la del torneo Libertadores de América y la Champions League.

Por último, hay quienes buscan un recuerdo que los contacte con familiares que trascendieron a otro plano y llevan una foto para que les sirva de guía al fabricar una escultura y otros que traen sus retratos porque quieren verse a sí mismos en un mundo de cuño liliputiense. “Quedo enamorada de cada diseño que hacemos y todos se llevan un pedazo de nuestro corazón”, se despidió Mónica.

Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/seccion/policiales